Cruz Azul saltó al terreno de juego golpeado en el orgullo tras haber sufrido dos caídas consecutivas en la última semana ante Monterrey e Inter Miami. La Máquina necesitaba una respuesta futbolística inmediata ante su afición para espantar las dudas y mantenerse firme en los primeros puestos de la tabla.
El planteamiento dio resultados tempraneros gracias al olfato goleador del ataque celeste. Apenas a los seis minutos de juego Nicolás Ibáñez abrió el marcador aprovechando un costoso error defensivo en la salida del rival. Aquella anotación no solo destrabó el trámite, sino que le otorgó al conjunto local la serenidad y confianza necesarias para adueñarse por completo de la posesión.

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Con el manejo del encuentro a su favor, la sociedad en ofensiva volvió a golpear de forma contundente en el área escarlata. El ex Tigres atacó el espacio por la banda derecha y sacó un centro preciso con comba hacia el corazón del área chica. La defensiva visitante no logró interceptar el envío, dejando el balón servido para la llegada del segundo delantero.
Gabriel Fernández leyó perfecto la jugada, atacó la pelota con determinación y remató de primera para mandarla al fondo de la red. El Toro festejó con euforia el segundo tanto que estiró la ventaja para el cuadro cementero antes del descanso. La dupla ofensiva demostró una enorme química para encaminar una victoria clave frente a Toluca.





