El Clausura 2026 arrancó con un mensaje claro para la Liga MX Femenil: Cruz Azul no está dispuesto a experimentar, sino a competir. La contundente goleada 5-0 ante León en la jornada inaugural elevó la expectativa alrededor del proyecto encabezado por Diego Testas, que llegaba a su segundo compromiso con la ilusión de ratificar su ambición.

El duelo ante Chivas no solo representaba un salto en la exigencia, sino también un momento simbólico para La Máquina: el primer partido oficial como local en el Estadio Centenario de Cuernavaca. Con el impulso del debut goleador y un rival histórico enfrente, el escenario estaba listo para medir el verdadero pulso del equipo femenil en 2026.

Desde los primeros minutos, el partido se jugó con máxima cautela: se dedicaron a estudiarse. El trámite fue trabado y de constante fricción en el mediocampo, en un primer tiempo donde las ocasiones claras fueron escasas y el equilibrio marcó el ritmo del encuentro.

Para el complemento, el equipo de Diego Testas ajustó su postura y se volcó al ataque. Comenzó a encontrar espacios y generó las acciones más peligrosas del partido, obligando a una actuación destacada de la portera de Chivas.

Mía León estuvo cerca en dos ocasiones, primero con una volea y luego con un cabezazo tras un gran centro de Cheli Torres. Michaela Abam también avisó con un disparo que se fue por encima del arco, mientras que Analu Martínez estuvo a centímetros de romper el cero tras un pase filtrado de Vale Valdez.

¿Qué significa este empate para Cruz Azul en la Liga MX Femenil?

El empate deja sensaciones mixtas para Cruz Azul Femenil. Por un lado, confirma la solidez del equipo ante un rival de jerarquía; por otro, instala la idea de que el funcionamiento está, pero la contundencia aún puede crecer. En su segundo partido del torneo, La Máquina sigue invicta y reafirma que su proyecto va en serio.