El mercado de fichajes sigue moviéndose en silencio, pero con tensiones que crecen día a día. En Cruz Azul lo saben bien: mientras el equipo mantiene su competitividad en cancha, puertas adentro se cocina lentamente la salida de Erik Lira con Europa como destino latente.
El mediocampista ha sido claro con su objetivo: quiere dar el salto. Y en ese camino, el interés desde Francia aparece como el movimiento más serio hasta ahora, aunque todavía lejos de concretarse.
En las últimas horas, la información tomó mayor forma. De acuerdo con lo revelado por el periodista Gibrán Araige, existió un acercamiento directo entre la directiva del Mónaco, encabezada por Carlos Aviña, y Cruz Azul, representado por Iván Alonso. El interés es real, pero la operación aún no entra en fase decisiva.
El punto clave es el tiempo. Desde el club francés solicitaron un plazo aproximado de dos semanas para poder estructurar una oferta que realmente compita por su fichaje. Hasta ahora, no existe ninguna propuesta formal sobre la mesa.
¿Por qué Mónaco pide tiempo a Cruz Azul por Erik Lira?
La explicación no es menor. El Mónaco está condicionado por una operación previa que podría definir todo el escenario: la posible venta de Lamine Camara, quien cuenta con una oferta importante desde Inglaterra.
Si esa transferencia se concreta, el club no solo liberaría una plaza de jugador extracomunitario, sino que también obtendría la liquidez necesaria para avanzar con fuerza en el mercado. En ese contexto, Erik Lira aparece como una prioridad secundaria: primero buscarían reforzar el ataque, y luego irían por el mediocampo. Este efecto dominó es el que mantiene en pausa la negociación.
Las cifras que no convencen a Cruz Azul
Mientras tanto, en La Noria tienen una postura firme. Las primeras estimaciones, según el reportero, apuntan a una oferta inicial cercana a los 3 o 4 millones de euros, una cifra que ya fue rechazada semanas atrás cuando el Alavés intentó fichar al jugador.
En Cruz Azul no contemplan una salida en esos términos. La directiva espera una propuesta considerablemente mayor, con cifras que se acerquen a los 6 u 8 millones de dólares, además de incluir un porcentaje de una futura venta. La diferencia económica es, por ahora, uno de los principales puntos de tensión.
