El mercado de fichajes previo al Clausura 2026 avanza y en Cruz Azul no hay espacio para la calma. Con la exigencia histórica de volver a competir en lo más alto, cada movimiento de la directiva es observado con lupa por una afición que no solo acompaña, sino que opina, debate y marca su postura.
El objetivo de Nicolás Larcamón es construir un mediocampo que domine los partidos, tenga personalidad y genere ocasiones de peligro de manera constante. En ese escenario, la planeación deportiva se cruza inevitablemente con las decisiones administrativas.
En ese panorama, la negociación por Agustín Palavecino con Necaxa abrió uno de los debates más intensos del mercado. El argentino es un pedido expreso del entrenador, pero su alto costo obligó a Cruz Azul a buscar alternativas creativas para destrabar la operación sin comprometer el equilibrio financiero.
Ahí apareció una posibilidad que cambió el tono de la conversación: incluir a Lorenzo Faravelli como parte del intercambio. La idea no solo impactó en la negociación entre clubes, también encendió de inmediato la conversación entre los aficionados cementeros.
La afición opina del intercambio entre Lorenzo Faravelli y Agustín Palavecino
Las reacciones no tardaron en aparecer y, en su mayoría, reflejan una lectura pragmática del posible intercambio. Para un sector amplio de la afición, la salida de Faravelli permitiría resolver varios frentes en un solo movimiento: bajar el monto de la operación, liberar una plaza de extranjero y traer al futbolista que Larcamón quiere como eje del mediocampo.
“Si se hace lo de Faravelli por Palavecino sería un ganar-ganar para la Máquina”, expresó un aficionado, destacando que el trueque facilitaría la inscripción del argentino y evitaría un gasto mayor. La sensación de eficiencia en la gestión es un punto que se repite en varios comentarios.
Otros reconocen el valor del mediocampista que saldría, pero entienden que el salto de calidad es real. “Faravelli es muy bueno, Palavecino es mejor”, opinó un seguidor, dejando claro que, desde lo futbolístico, el cambio parece favorable para un Cruz Azul que busca elevar su techo competitivo.
El desgaste con Faravelli también es parte del contexto. Para un sector de la afición, su ciclo en La Noria está cumplido y el intercambio representa una salida lógica. “Urge, Lolo ya no da para más”, resumió un aficionado, evidenciando que el debate no es solo económico, sino también emocional y de rendimiento.
