La estancia de Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario dejó una huella histórica, pero también una factura millonaria que pocos imaginaban. Según una solicitud realizada a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, el club desembolsó una cifra total de 47 millones 455 mil 964 pesos a la UNAM. Este monto cubrió la renta por un periodo de un año, donde la Máquina incluso levantó un título de Concacaf.
El desglose inicial revela que solo por los siete partidos de fase regular del Clausura 2025, el costo fue de 9 millones 247 mil 925 pesos. Este pago quedó registrado oficialmente bajo el contrato DGPU/EVD/01/2025, firmado por autoridades universitarias y el apoderado legal del club. En promedio, cada encuentro en Ciudad Universitaria le costó a la directiva celeste 1 millón 346 mil 846 pesos.
Sin embargo, la cifra final creció debido a que los partidos de Liguilla y Champions Cup de Concacaf tuvieron tarifas mucho más elevadas. En algunos casos, el costo por arrendamiento llegó a ser de más del doble del precio estándar de fase regular. En total, el equipo varonil utilizó el inmueble en 24 ocasiones, sumando compromisos de liga y torneos internacionales.
A esto se sumaron dos encuentros adicionales correspondientes a la Liguilla del equipo femenil, completando así los 26 partidos totales rentados. El acuerdo fue gestionado directamente por el licenciado Rafael Anzures Ortiz, apoderado de Cruz Azul, y el maestro Pablo Tamayo Castroparedes de la UNAM. Pese a la millonaria derrama económica, la relación contractual llegó a su fin de manera inesperada.
Aunque el club cumplió puntualmente con cada pago y no fue un arrendatario moroso, la Universidad Nacional decidió no renovar el contrato. El texto sugiere que la Máquina fue un “visitante incómodo”, logrando resultados deportivos que superaron la actualidad del dueño del estadio. Esta decisión forzó a la directiva a buscar una nueva sede alterna de emergencia en la ciudad de Puebla.
La nueva casa de Cruz Azul en 2026
Tras la negativa de la UNAM, el equipo tuvo que mudarse al Estadio Cuauhtémoc para encarar este torneo Clausura 2026. La afición capitalina fue la más afectada por esta mudanza repentina, después de haber generado una identidad en CU. Ahora, la directiva busca estabilidad en territorio poblano mientras se definen los planes a largo plazo sobre su propia casa.
