La lesión de Jesús Orozco Chiquete fue uno de los grandes golpes que recibió Cruz Azul sobre el cierre de la última temporada. Debido a que la luxación de su tobillo fue bastante grave, tuvo que someterse a una operación y a un proceso de recuperación de 6 meses. Sin embargo, gracias a que respondió de gran manera, su regreso a los campos de juego se aceleró antes de lo previsto.
Hace varias semanas que Chiquete Orozco viene entrenando en césped y hace unos días se sumó a algunos entrenamientos con el resto del equipo. Ante esta situación, comenzó a especularse con que podía tener minutos durante la liguilla. Sin embargo, es complicado que esto suceda al haber estado inactivo más de 5 meses.
Está claro que el jugador se siente bien y quiere cuanto antes volver a tener actividad, pero apresurarse en su regreso podría generar una recaída. Ante esta situación, Tito Villa le dio un sabio consejo: “Yo sé que la ansiedad del futbolista siempre es importante en esta clase de situaciones. Además de que estuvo mucho tiempo alejado de las canchas, es la fiesta grande, la parte linda del torneo… Está bien que tenga optimismo, pero si es inteligente, debe aprovechar la pretemporada”.
“Tiene que llegar entero, a la par del grupo, en la primera jornada del siguiente torneo”, sentenció el ex delantero cementero. Lo cierto es que, en caso de llegar a la final, a Cruz Azul le quedan 15 días de competencia en donde Gonzalo Piovi puede ser clave. Por ende, hay muchos aspectos que invitan a pensar que resulta complicado que tenga minutos en la actual liguilla.
Los problemas que tuvo que atravesar Jesús Orozco con su lesión
Aunque la recuperación de Jesús Orozco se desarrolló de buena manera, la realidad es que el proceso fue bastante complicado. Así lo explicó Adrián Esparza Oteo: “Me contó un poco sobre su lesión y me dijo que al principio parecía ser grave, luego me dijeron que iban a ser unos meses y ya… Después me revisaron bien y me dijeron que de plano eran más de 6 meses. Me explicó que fue una rehabilitación difícil“.
Además, agregó: “Cuando el doctor ve la zona dice: ‘Está hecho mierda, no sé ni cómo operarlo. Cómo reconstruyes algo que está hecho pedazos‘. Fue una buena operación, una buena rehabilitación, pero fue difícil porque no cerraba la herida de casi un centímetro y entonces había mucho riesgo de infección y eso retrasó algunas etapas. Hoy Chiquete está muy bien, lo veo muy optimista”.
