Rafael Guerrero atraviesa la recta final del 2026 lejos de aquella expectativa que alguna vez generó en Cruz Azul. El zaguero formado en las fuerzas básicas de La Máquina dejó el club en agosto de 2024, cuando Martín Anselmi ya no lo tenía entre sus opciones para el primer equipo. En ese momento, Guerrero buscó en Tigres la continuidad que no encontraba en La Noria, pero más de dos años después su recorrido en Nuevo León todavía está marcado por la irregularidad.
La salida de Cruz Azul se produjo después de un período en el que Guerrero había despertado expectativas como uno de los defensores surgidos de la cantera. Desde su surgimiento e incluso en el último año en La Noria, aficionados que reclamaban oportunidades para el central ante las bajas que atravesaba el plantel. Sin embargo, con Anselmi perdió espacio y terminó buscando una alternativa fuera del club. Cruz Azul confirmó su salida en agosto de aquel año, mientras que Tigres oficializó su incorporación como refuerzo.
Una oportunidad que se complicó desde el comienzo
El cambio comenzó con complicaciones. Guerrero sufrió una fractura de peroné y una luxación de tobillo en septiembre de 2024, cuando disputaba un encuentro con la categoría Sub-23 de Tigres. El club informó entonces que debió ser intervenido quirúrgicamente, con la colocación de una placa en el peroné y un sistema para estabilizar la sindesmosis. La lesión frenó su adaptación justo cuando buscaba ganarse un lugar en el primer equipo.
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La irregularidad de Rafa Guerrero en 2026
Su regreso a la máxima categoría terminó llegando después de ese largo paréntesis, pero la continuidad tampoco apareció de manera sostenida. En el Clausura 2026, por ejemplo, Guerrero tuvo oportunidades importantes: fue titular frente a Chivas en la Jornada 14 y también apareció desde el inicio ante Nashville en las semifinales de la Concacaf Champions Cup. Sin embargo, esos partidos no se tradujeron en una consolidación permanente dentro de la defensa felina.
Y el presente vuelve a mostrar esa dificultad. En el Apertura 2026 y con 23 años, registra cuatro apariciones y 94 minutos hasta el partido del 19 de septiembre ante FC Juárez: ingresó ante Atlante, tuvo participaciones breves frente a Santos, Monterrey y Juárez, y permaneció en el banco en otros encuentros. Sus ingresos han sido de poco tiempo: por ejemplo, ante Juárez fue de apenas siete minutos, ingresando en la derrota 2-0 de Tigres.
Así, Rafael Guerrero lleva más de dos años como jugador de Tigres, pero todavía no consigue convertir su llegada en una etapa de protagonismo. Contabiliza sus 14 partidos con el conjunto universitario desde agosto de 2024, mientras que el propio Tigres confirma que continúa formando parte de la plantilla y que su contrato se extiende hasta junio de 2027.
El defensor todavía tiene contrato por delante para cambiar esa tendencia, hasta junio de 2027, pero por ahora su paso por el conjunto de Nuevo León está lejos de haber tenido la continuidad que buscaba cuando dejó La Máquina.
Un dato algo alentador: Guerrero empieza a sumar minutos
Más allá de su escasa participación acumulada con Tigres, Rafael Guerrero atraviesa un pequeño repunte en las últimas jornadas. En los cinco partidos más recientes del conjunto felino, el defensor tuvo participación en cuatro: ingresó desde el banco frente a Santos, Necaxa y Monterrey, mientras que ante Atlante fue titular y disputó 77 minutos en el triunfo por 2-0
