El mapa del fútbol regional podría sufrir una transformación histórica tras revelarse una impactante información de Martín del Palacio. Según el periodista, Gianni Infantino le habría prometido a la FMF impulsar el paso de México a la CONMEBOL si continúa al frente del organismo. La versión indica que la federación azteca fue la única de la zona en respaldar su continuidad.
De concretarse este inédito cambio de confederación, las consecuencias no solo sacudirían a la Selección Nacional, sino también al ámbito de clubes. Una mudanza competitiva hacia Sudamérica le abriría la puerta de retorno a Cruz Azul a la Copa Libertadores, torneo donde dejó un sello imborrable. Este escenario devolvería a la institución celeste a los primeros planos continentales.
La posibilidad de abandonar la CONCACAF significaría un salto de calidad radical para el conjunto cementero. Dejar atrás los torneos regionales para medirse semanalmente con potencias sudamericanas exigirá una reestructuración deportiva absoluta en La Noria. Volver a medirse contra gigantes de Argentina y Brasil representa la máxima ilusión para toda la afición celeste.
Aunque por ahora se trata de una versión periodística no oficializada por FIFA, el impacto en la planificación celeste sería inmediato. Un eventual aval de la cúpula directiva mundial aceleraría la gestión de contrataciones de mayor jerarquía internacional para competir en el certamen más exigente de América. E
Para La Máquina, recuperar la plaza sudamericana implicaría saldar una deuda histórica con su propia memoria futbolística. La directiva cementera sigue con suma atención los movimientos de la FMF, sabiendo que un cambio de jurisdicción devolvería al club al torneo que mejor proyectó su grandeza internacional a principios de siglo.
El historial celeste en la gloria sudamericana
Cruz Azul registra una trayectoria sumamente destacada disputando la Copa Libertadores, con tres participaciones históricas en las ediciones de 2001, 2003 y 2012. En cada una de estas apariciones, el cuadro cementero demostró una enorme capacidad competitiva para plantarse de igual a igual en las canchas más difíciles de Sudamérica.
Sin embargo, la actuación más gloriosa e inolvidable ocurrió en la edición de 2001, alcanzando la gran final ante Boca Juniors. Aquella gesta épica, con victoria en La Bombonera incluida para forzar los penales, consolidó a La Máquina como un gigante respetado en todo el continente americano.
