El flamante refuerzo de Cruz Azul, Christian Ebere, ha roto el silencio para confesar los detalles ocultos detrás de su fichaje con el equipo de Nicolás Larcamón. El delantero reveló que su llegada no fue una casualidad, sino el resultado de una investigación profunda sobre la grandeza del club antes de dar el “sí” definitivo. “Ya conocía al equipo, además me hablaron bien de Cruz Azul, estoy contento de estar acá”, expresó con total sinceridad. Sus palabras confirmaron que la fama de la Máquina trasciende fronteras, aunque lo que confesó sobre sus informantes secretos fue lo que realmente sacudió a la directiva en la Noria.
Esa seguridad con la que el potente delantero aceptó el reto de mudarse a México nació de conversaciones privadas con ex compañeros que militaron en La Máquina (Rómulo Otero y Gonzalo Carneiro), que hoy siguen su carrera en Nacional. Según se pudo saber, fueron determinantes para que Ebere no dudara ni un segundo en aceptar la oferta económica y deportiva. Gracias a esos consejos, el refuerzo llegó con una idea clarísima sobre la exigencia diaria y el prestigio que rodea a este escudo en la Liga MX. El artillero se siente respaldado por la historia, pero lo que confesó luego sobre su estado físico actual fue lo que todavía resultó más preocupante para el cuerpo técnico.
El principal obstáculo de Ebere en la Ciudad de México
Esa incógnita sobre por qué aún no se ve la mejor versión física del nigeriano fue revelada por el propio jugador al hablar sobre el proceso de aclimatación en la capital. El africano fue honesto al reconocer que los más de 2,240 metros sobre el nivel del mar le han pasado factura en sus primeros entrenamientos bajo las órdenes de Larcamón. “Me tengo que adaptar a la altura, solo había jugado así en Bolivia, estoy mejorando día a día”, admitió respecto a su despliegue dentro del campo. El cuerpo técnico trabaja a marchas forzadas para ponerlo a punto, aunque lo que se ha revelado en las últimas horas puede resultar clave.
Esto tiene que ver con que Nicolás Larcamón comienza a visualizarlo como una pieza fundamental para complementar el ataque junto a Toro Fernández y Nicolás Ibáñez. La potencia física de Ebere es vista como una herramienta letal para los segundos tiempos, donde la velocidad puede marcar la diferencia ante defensas cansadas. El DT ha valorado positivamente la disposición del refuerzo, quien no ha puesto excusas y se ha dedicado a trabajar incansablemente. Por otro lado, la promesa que hizo el jugador a la afición no pasó inadvertida.
Ebere quiere hacer historia en Cruz Azul
Para cerrar con broche de oro sus declaraciones, el atacante no ocultó la ambición que lo trajo al fútbol mexicano y puso la mira en el trofeo máximo. Ebere dejó claro que su llegada a La Noria no es para pasar desapercibido, sino para dejar una marca imborrable en la historia. “Vengo a Cruz Azul con la mentalidad de ser campeón, es un club que te exige ganar títulos y estoy listo para ese desafío”, sentenció el nigeriano.
Estas palabras han resonado con fuerza en el vestuario, contagiando una mentalidad ganadora en un momento clave de la temporada para el equipo de Larcamón. La afición ha recibido este mensaje con entusiasmo, viendo en el delantero a un jugador que entiende perfectamente la obligación histórica de la institución. Para Ebere, la gloria colectiva es el único camino para validar el esfuerzo de su adaptación al futbol azteca.
