El Clásico Joven ya se inclinaba para La Máquina gracias a la primera gran anotación del encuentro. Luego de confirmarse su permanencia en el club, Erik Lira rompió la portería rival con un bombazo que puso en ventaja a La Noria y desató el delirio celeste, abriendo la ruta de una noche que prometía ser histórica.
Sin embargo, el equipo no sacó el pie del acelerador y armó una auténtica obra de arte táctica al minuto 35 del primer tiempo. En una jugada de tiro libre ensayada en la semana, la ofensiva cementera desorientó por completo a la zaga azulcrema con movimientos de distracción impecables dentro del área.
Aprovechando la siesta defensiva de las Águilas, José Paradela apareció totalmente desmarcado para recibir un pase preciso por bajo. El mediocampista no lo pensó dos veces y sacó un zurdazo espectacular de primera que dejó sin respuesta al guardameta y estampó el 2-0 parcial en la pizarra.
El festejo efusivo reunió a todo el plantel con el cuerpo técnico en la banca de suplentes para celebrar el éxito de la estrategia ensayada. La ejecución perfecta de Palavecino no solo ratificó el dominio futbolístico del equipo, sino que dejó grogui al conjunto de Coapa ante la mirada incrédula de su afición.
