La fiesta de Cruz Azul en el Clásico Joven sumó un nuevo capítulo antes de llegar al descanso. Luego de las anotaciones de Erik Lira y José Paradela, La Máquina mantuvo la voracidad ofensiva y aprovechó al máximo la pelota parada para terminar de desarticular por completo el sistema defensivo de su acérrimo rival.
Al minuto 45 de la etapa inicial, un cobro preciso desde la derecha cayó en el corazón del área chica. Jesús Orozco Chiquete ganó la posición con firmeza y conectó un cabezazo letal que dejó sin posibilidad alguna al guardameta rival, sellando un categórico 3-0 transitorio en la pizarra, en algo muy especial para él por su pasado en Chivas.
La anotación provocó una explosión en las tribunas y un festejo efusivo del zaguero junto a todo el plantel. El defensor celebró con alma y vida su grito en una noche soñada, confirmando el abrumador dominio futbolístico de la escuadra celeste durante unos primeros 45 minutos que rayaron en la perfección.

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Con este impacto de cabeza, el equipo no solo consolidó la goleada antes del entretiempo, sino que dejó totalmente noqueado al conjunto de Coapa. La contundencia en las dos áreas y el aprovechamiento de la pelota parada ratificaron la superioridad de La Noria en un duelo trascendental para el torneo.





