El primer tropiezo en casa para el proceso de Nicolás Larcamón se consumó tras el 1-2 ante Pachuca. Un error de Gudiño permitió a los visitantes abrir el marcador apenas al minuto 4, obligando a La Máquina a remar contracorriente desde muy temprano. El equipo celeste buscó el control mediante la posesión, pero se topó con una ofensiva tuza liderada por un peligroso Salomón Rondón.
La insistencia de los locales encontró su premio justo antes del descanso gracias a Christian Ebere, quien se estrenó como goleador cementero. Su anotación al 45+1′ decretó el empate parcial y devolvió la confianza a una grada que celebraba el despertar ofensivo del equipo. Parecía que el conjunto de la Noria lograba inclinar la balanza a su favor con un juego vertical y dinámico.
Sin embargo, el destino del encuentro cambió al minuto 57 cuando Rondón aprovechó un descuido en la marca para sentenciar el marcador definitivo. Pese a que Luka Romero y Paradela intentaron igualar con disparos lejanos, la falta de puntería fue el principal enemigo de la escuadra local.
El dramatismo aumentó en el cierre del cotejo cuando Pachuca se quedó con diez hombres tras la expulsión de Rivera al 84′. Con la ventaja numérica, Cruz Azul volcó todas sus piezas al ataque e incluso estrelló un balón en el poste al minuto 60. Los esfuerzos finales del Toro Fernández no fueron suficientes para romper el cerrojo defensivo impuesto por el conjunto hidalguense.
Con este resultado, se corta la racha positiva de la Máquina en este Clausura 2026 jugando ante su gente. Los errores puntuales en la salida y la poca efectividad en el área rival castigaron un proyecto que venía mostrando solidez. Ahora, el elenco celeste puede bajar en la tabla de posiciones.
