Uno de los nombres que más ruido había generado en las últimas semanas en Cruz Azul era el de Christian Ebere. El delantero nigeriano, incorporado sobre el cierre del mercado como una apuesta ofensiva para Nicolás Larcamón, había contado con escasos minutos y su ausencia en las alineaciones comenzaba a instalar dudas alrededor de su rol en el equipo.
El contexto tampoco ayudaba a bajar la tensión. Durante la fecha FIFA fue noticia por no poder viajar a Estados Unidos, lo que alimentó aún más la incertidumbre. Sin embargo, ante Pachuca llegó su oportunidad: el técnico argentino decidió darle la titularidad y ubicarlo por el carril izquierdo, en lugar de Rodolfo Rotondi, en una apuesta que sorprendió a más de uno.

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Su primer tiempo fue correcto, aunque sin demasiados destellos. Ebere se mostró participativo, intentando asociarse y ganar terreno, pero sin lograr marcar diferencias claras en los metros finales, en sintonía con un Cruz Azul que también mostraba dificultades para generar peligro sostenido.
Pero sobre el cierre de la primera mitad llegó su momento. Instalado en el área, el nigeriano aprovechó un rebote que dejó la defensa de Pachuca y, con el arco de Carlos Moreno de frente, definió con potencia para firmar el 1-1. Un gol que no solo equilibró el marcador, sino que también le dio aire a Cruz Azul y respaldo a una decisión que venía siendo cuestionada.
El error de Gudiño que condicionó el partido
El empate también funcionó como un alivio tras un inicio cuesta arriba marcado por el error de Andrés Gudiño. La equivocación del guardameta en los primeros minutos no solo significó el 0-1 en contra, sino que obligó a Cruz Azul a replantear su partido desde muy temprano, corriendo siempre desde atrás.





