Cruz Azul no solo cambió de entrenador. Cambió las formas. Pasó de ser previsible, contenido y hasta lento, a convertirse en una versión mucho más agresiva, vertical y peligrosa. Pero ese salto no fue gratuito. Cada mejora trajo consigo una decisión incómoda. Y en el arranque de la Liguilla, quedó expuesto: alguien que parecía indiscutido tuvo que ceder su lugar.

Con Larcamón, había encontrado cierta estructura, pero también límites muy marcados. Un mediocampo que priorizaba el orden, circulación pausada y un ritmo que, en muchos partidos, terminaba jugando en contra. La llegada de Joel Huiqui rompió con esa inercia. Los números son fiel reflejo: 7 goles en 2 partidos, misma cifra que había conseguido en los 8 juegos previos.

La figura que sostenía el mediocampo de Cruz Azul

En ese equipo anterior, había una pieza que explicaba gran parte del funcionamiento: Jeremy Márquez. Su rol no era vistoso, pero sí determinante. Era el encargado de equilibrar, de ocupar los espacios que otros dejaban y de sostener la estructura. Ese trabajo silencioso lo convirtió en un fijo. Incluso cuando el equipo no funcionaba, su rendimiento lo mantenía al margen de las críticas.

La decisión que marca la Liguilla para Cruz Azul

El punto de quiebre no llegó desde lo futbolístico, sino desde lo físico. Antes de la Jornada 17 frente a Necaxa, Márquez sufrió una contractura que llevó al cuerpo técnico a tomar una decisión preventiva: no arriesgarlo.

La lectura era lógica. Con la Liguilla asegurada, lo importante era recuperarlo al 100%. Todo indicaba que su regreso al once sería automático una vez superada la molestia. Pero en ese lapso, el equipo encontró otra cosa.

Sin Márquez en cancha, Huiqui probó una variante que terminó modificando la estructura: adelantar a Rodolfo Rotondi y liberarlo de obligaciones defensivas. Lo que empezó como un ajuste circunstancial, se transformó en una solución.

Jeremy Márquez fue relegado en el inicio de la Liguilla para dar lugar a un Rotondi más ofensivo (Getty Images)

El impacto fue inmediato. Más profundidad, más presencia en el área y un equipo mucho más directo. En ese nuevo escenario, el equilibrio dejó de ser la prioridad absoluta. Y ahí es donde aparece el costo.

El periodista Armando Melgar puso en palabras lo que pasó: “Jeremy fue suplente porque venía arrastrando una contractura… pero Huiqui aprovechó para el tema de Rotondi… ya pareciera que Rotondi jugando ahí le da más y el sacrificado tendría que ser Jeremy”.

Joel Huiqui encontró una nueva fórmula… y cambió todo

Lo más llamativo no es el cambio táctico. Es a quién dejó afuera. Porque Jeremy Márquez no era un jugador cuestionado. Era, de hecho, uno de los más confiables del plantel. Pero Huiqui fue claro en su mensaje: el momento pide otra cosa.

Hoy, Cruz Azul apuesta por una versión más agresiva, incluso si eso implica resignar equilibrio. Y en ese nuevo escenario, el mediocampista que sostenía todo quedó en segundo plano. La gran pregunta es si este modelo resistirá la exigencia de la Liguilla.