La goleada ante Vancouver FC confirmó que Cruz Azul atraviesa un gran momento deportivo en este 2026. La Máquina no solo avanzó con autoridad en la Concachampions, sino que sigue avanzando en su idea de construir una nueva fortaleza lejos de Ciudad Universitaria, ahora en el Estadio Cuauhtémoc.

En medio de la transición de sede, de las dudas por la mudanza obligada y de la exigencia del calendario, el equipo de Nicolás Larcamón respondió con fútbol. Pero mientras el equipo sellaba con una goleada el 8-0 global, hubo un gesto que no apareció en la transmisión y que dijo mucho más de lo que parece.

Andrés Gudiño no tuvo minutos en la serie ante Vancouver FC. El arquero, uno de los capitanes del plantel, observó el partido desde el banco mientras Emmanuel Ochoa defendía el arco celeste. Sin embargo, una vez terminado el encuentro, el portero decidió convertirse en protagonista de otra manera.

Gudiño se acercó a las gradas del Estadio Cuauhtémoc donde se concentraba la afición. Firmó camisetas, saludó a niños y familias, se tomó fotografías y agradeció el apoyo en una plaza que todavía busca consolidarse como nueva casa celeste. No fue un acto protocolar. Fue un gesto genuino, cercano, de esos que construyen identidad cuando el equipo más lo necesita.

Un mensaje silencioso en medio del cambio de casa

El contexto no es menor. Cruz Azul viene de una mudanza forzada tras la salida del Estadio Olímpico Universitario. La directiva tuvo que resolver sobre la marcha y Puebla se convirtió en el nuevo hogar para el Clausura 2026 y Concachampions.

La respuesta de la afición ha sido valiente, aunque el esfuerzo económico y logístico es evidente. Viajar cada semana fuera de Ciudad de México no es sencillo. Por eso, el mensaje de Gudiño cobra un valor especial: el equipo entiende el sacrificio.

Andrés Gudiño tuvo un gesto de grandeza con los aficionados presentes en Puebla. (Imago7)

Rodolfo Rotondi lo había anticipado en la previa, cuando afirmó: “Incluso cuando jugamos de visitante, la gente se hace sentir. Cada lugar al que vamos somos locales”. Lo que hizo Gudiño fue llevar esas palabras al terreno de los hechos.

Cruz Azul busca construir algo grande en el Estadio Cuauhtémoc

En lo futbolístico, el equipo luce sólido, con refuerzos que ya impactan y una identidad cada vez más marcada con Nicolás Larcamón. Pero en Puebla también se está construyendo algo más profundo. El argentino fue claro al hablar de la nueva localía en el Estadio Cuauhtémoc y el desafío emocional que implica dejar atrás Ciudad Universitaria.

Seguir consolidando también para la gente esta plaza como la nueva referencia de localía para nosotros”, explicó en la rueda de prensa previa. “Hay una intención nuestra de sentir lo que teníamos en CU, la fuerza competitiva que generábamos también a partir del apoyo de nuestra afición. Es algo que tenemos que terminar de construir y consolidar acá en Puebla”, había añadido.

En ese contexto, el gesto de Andrés Gudiño no fue un detalle aislado. Fue coherente con el mensaje del entrenador. Si el objetivo es trasladar la energía de Ciudad Universitaria al Cuauhtémoc, el primer paso es acercarse a la gente. Agradecerle el esfuerzo. Hacerla parte.