El Apertura 2026 ya está en marcha y en Cruz Azul no solo se mira al primer equipo. La exigencia del bicampeonato también empuja a las fuerzas básicas, donde cada jornada se convierte en una oportunidad para levantar la mano. En ese escenario, la Sub-21 debutó en casa con la misión de confirmar lo mostrado en el arranque del torneo.
La Jornada 1 había dejado señales interesantes. El empate ante Atlético de San Luis, con un Juan José Calero activo y decisivo, marcó el camino de un equipo que busca consolidar talento y competir desde ya. Con ese antecedente, la expectativa en La Noria creció para el duelo frente a Puebla.

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El once inicial trajo una sorpresa que no pasó desapercibida: la presencia de Andrés Gudiño. El guardameta, habitual en la dinámica del primer equipo, apareció como titular en la Sub-21, en una decisión que rápidamente elevó el foco sobre su actuación.

El partido comenzó con intensidad. Cruz Azul encontró recompensa temprano cuando, al minuto 30, el árbitro señaló penal: Jeyson Durán no falló desde los once pasos y abrió el marcador. Sin embargo, Puebla reaccionó y logró equilibrar el trámite antes del descanso.
El complemento mantuvo la misma tónica: disputa cerrada, pocas concesiones y un marcador que no volvió a moverse. Así, el empate llevó la definición a la tanda de penales, donde el encuentro encontró a su gran protagonista.
Andrés Gudiño, la figura de Cruz Azul Sub-21 en La Noria
Ahí emergió la figura de Gudiño. El arquero mostró reflejos y lectura en momentos clave: detuvo un disparo lanzándose con decisión hacia su lado derecho y, además, adivinó la intención en otro cobro que terminó por encima del travesaño. Su actuación resultó determinante para inclinar la balanza.
La victoria por 4-2 en la tanda no solo entregó el punto extra a Cruz Azul, también dejó un mensaje claro dentro del club. Gudiño, desde un rol distinto al habitual, respondió con personalidad y eficacia, reforzando su posición en una portería donde la competencia es constante.
En un equipo donde los jóvenes buscan oportunidades y los jugadores del primer equipo necesitan ritmo, la Sub-21 se confirma como un espacio clave. Lo de Calero en la Jornada 1 y ahora lo de Gudiño en la Jornada 2 son pruebas de que cada minuto puede cambiar percepciones.





