La tensión entre el Porto y la Selección Mexicana sumó un capítulo de alta controversia durante la última jornada de la liga portuguesa. Tras confirmarse su llamado al conjunto tricolor dirigido por Rafael Márquez, Santiago Giménez quedó relegado al banquillo sin sumar un solo minuto en el clásico frente al Benfica, encendiendo las alarmas en el entorno del atacante.
La decisión del cuerpo técnico resultó llamativa para la afición debido al reciente rodaje del delantero en el Dragón. El ‘Bebote’ venía siendo un recambio habitual e impactante en el esquema, respondiendo en la cancha con un gol en sus primeros tres compromisos y mostrando una evolución futbolística desde su arribo al cuadro portugués.
El detonante de este drástico cambio de postura radica en las picantes declaraciones previas emitidas por el entrenador del conjunto luso. Francesco Farioli no ocultó su malestar tras perder al ariete durante la fecha FIFA, argumentando que requería tiempo de trabajo en las instalaciones del club para acelerar el proceso de adaptación de su nuevo refuerzo.

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Pese al disgusto expresado ante los medios de comunicación, la institución europea no tuvo más remedio que ceder al futbolista para los compromisos internacionales. “Tenemos que respetar la convocatoria de las selecciones, no había nada que pudiéramos hacer”, aseveró el estratega italiano, quien lamentó profundamente no poder contar con el atacante en la ventana de entrenamientos.
La insólita postura de Farioli que borró a Giménez
El estratega enfatizó la necesidad prioritaria de mantener al delantero trabajando en la dinámica táctica del equipo durante las semanas venideras. “Nos gustaría tenerlo para trabajar en las próximas semanas”, agregó el timonel del Porto, confirmando de manera explícita su deseo de retener al exjugador del Milán para afinar los automatismos colectivos en el ataque.

La borrada de Santi Giménez en un partido de máxima exigencia dejó la clara sensación de una medida disciplinaria o de presión interna hacia el jugador. Llamativamente el atacante se quedó en la banca sin jugar, abriendo un debate sobre cómo impactará este roce diplomático entre el Porto y el representativo nacional.





