Cruz Azul tiene una cuenta pendiente en el Apertura 2026: conseguir que sus centrodelanteros tengan mayor protagonismo en el área y transformen en goles el volumen ofensivo que genera el equipo.
Tanto Gabriel Fernández como Nicolás Ibáñez llegaron con antecedentes suficientes para convertirse en referencias ofensivas. Sin embargo, sus números todavía están lejos de instalar esa sensación de contundencia que La Máquina necesita.

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Exclusiva: Tito Villa alertó a Huiqui por la no rotación, pero advirtió a la Liga MX sobre el poderío de Cruz Azul
El uruguayo suma un gol y una asistencia en cuatro partidos de Liga MX, mientras que el argentino registra dos tantos en la misma cantidad de encuentros. Además, ambos tuvieron dificultades para encontrar regularidad goleadora durante la Leagues Cup.
El contexto también importa. Joel Huiqui ya defendió públicamente el aporte del Toro y explicó que su rendimiento no puede medirse únicamente por los goles. Pero el propio Huiqui reconoció algo que resulta fundamental: cuando el delantero abandona su posición, a Cruz Azul le está faltando presencia dentro del área. Y justamente allí aparece la mirada de Emanuel Villa.
Tito Villa explicó qué necesitan Toro Fernández y Nico Ibáñez
Durante su participación en El Podcast de La Máquina, Emanuel Villa puso el foco en un aspecto que conoce especialmente bien: el trabajo que un centrodelantero debe construir con sus compañeros para aumentar sus posibilidades de marcar. Para el exgoleador celeste, “el centrodelantero vive de sociedades”. No se trata solamente de ocupar una posición y esperar que aparezcan las oportunidades, sino de generar conexiones con los futbolistas que pueden abastecerlo.
La explicación fue todavía más concreta cuando llevó el concepto a Cruz Azul. Villa planteó que, si él estuviera en el lugar del delantero, hablaría directamente con los futbolistas que juegan a su alrededor para acordar determinados movimientos. Por ejemplo, si Paradela recibe abierto y recorta hacia adentro, el delantero puede establecer de antemano dónde quiere recibir la pelota. Lo mismo ocurre con Rotondi cuando llega hasta línea de fondo.
La clave está en repetir esas acciones, entrenarlas y pulirlas hasta generar automatismos. Después, durante un partido, pueden funcionar o no. Pero cuanto mayor sea la conexión entre los jugadores, más natural será encontrar esas situaciones.
Adrián Esparza Oteo explicó por qué los ‘9’ tienen menos oportunidades
La intervención de Villa encontró un complemento en el análisis de Adrián Esparza Oteo. El periodista puso el foco en una cuestión táctica que ayuda a entender por qué Toro Fernández e Ibáñez no están recibiendo la misma cantidad de oportunidades que otros centrodelanteros de Cruz Azul tuvieron en el pasado reciente.
Esparza recordó la etapa de Martín Anselmi, cuando el ‘9’ de La Máquina llegaba a disponer de hasta ocho oportunidades por partido. Era un volumen extraordinario que facilitaba que el delantero pudiera convertir incluso cuando no atravesaba su mejor momento. Ahora la dinámica parece diferente.

La comparación entre los delanteros de Cruz Azul y el Cuate Sepúlveda. (Vamos Azul / ChatGPT)
Con el funcionamiento actual, Charly Rodríguez, Paradela y Palavecino tienen mucho protagonismo en las finalizaciones. El ataque de Cruz Azul sigue generando peligro, pero no necesariamente termina todas esas acciones en los pies del centrodelantero.
Y ahí aparece una dificultad adicional para Fernández e Ibáñez. Según Esparza, hoy el ‘9’ de La Máquina no suele tener tres o cuatro jugadas claras por encuentro, un remate de cabeza o una pelota que simplemente deba empujar. En cambio, los delanteros tienen que fabricar mucho más sus propias oportunidades. Para un atacante que necesita continuidad y confianza, esa diferencia puede ser determinante.





