El mercado de fichajes del Clausura 2026 llegó a su fin y dejó a Cruz Azul como uno de los clubes más activos de la Liga MX. La directiva encabezó una reestructuración marcada por bajas sensibles, refuerzos puntuales y decisiones que generaron debate desde lo deportivo.

La Máquina se desprendió de varios futbolistas importantes y sumó incorporaciones para el proyecto de Nicolás Larcamón, en un contexto de doble competencia que exigía precisión quirúrgica en la planificación del plantel. El balance, sin embargo, deja una sensación dual: decisiones acertadas en ataque, pero cuestionables en defensa.

La lateral derecha, el mayor error de Cruz Azul en el mercado

En ese escenario, la mayor flaqueza del club parece evidente: la salida de Jorge Sánchez. Más allá del ingreso económico que pudo representar su traspaso, la decisión deja a Cruz Azul sin su único lateral derecho natural en la plantilla. La situación tienje el aliciente de que Ignacio Rivero también se marchó en este mismo mercado, reduciendo aún más las alternativas por ese sector. En un calendario exigente, donde la rotación es clave, el equipo ahora deberá improvisar con futbolistas fuera de posición (porque Omar Campos a pierna cambiadano es lo mismo), un recurso que puede funcionar en emergencias, pero difícilmente sostenerse como solución estructural durante todo el semestre.

Rivero y Sánchez, dos bajas en el mismo sector y sin reemplazo. (Imago 7)

La problemática no es solo nominal, sino táctica y funcional. Perder al lateral titular que realizó toda la pretemporada y jugó las primeras fechas del año implica alterar lo ensayado. Sin un refuerzo de jerarquía para esa posición como podría exigir la gandeza de Cruz Azul, la incógnita sobre cómo se va a resolver un rol fundamental y de desgaste queda en el aire. En este punto, la gestión de mercadoparece haber priorizado lo económico por encima del equilibrio deportivo del plantel.

La delantera, el gran acierto de La Máquina en materia de fichajes

Pero no todo es cuestionable en la gestión de fichajes. Si hay un movimiento que merece reconocimiento es el fortalecimiento del ataque. La llegada de Christian Ebere y, especialmente, Nicolás Ibáñez, representa una apuesta clara por elevar el peso ofensivo del equipo. Ambos refuerzos se suman a una delantera que ya contaba con Gabriel Fernández, configurando un frente con variantes físicas, técnicas y estratégicas. Cruz Azul no solo incorporó nombres, sino perfiles complementarios capaces de diversificar los recursos ofensivos del equipo.

Nico Ibáñez y Christian Ebere, los dos refuerzos en ataque. (@CruzAzul / Especial)

El fichaje de Nicolás Ibáñez destaca por encima de todos. Se trata de un centrodelantero probado en la Liga MX, con experiencia, títulos y características claras de referencia en el área para suplir o complementar al Toro en el apretado calendario. Si bien no fue el primer nombre apuntado, el club suma un goleador confiable, acostumbrado al ritmo del torneo y capaz de competir internamente en lo inmediato.

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Así, el balance del mercado de Cruz Azul deja una paradoja reveladora. Por un lado, la directiva acertó al reforzar la zona que decide partidos: el ataque. Por otro, debilitó una posición estratégica sin reemplazo natural. Entre el impulso ofensivo y la fragilidad defensiva por banda derecha se mueve la gran incógnita del semestre. El tiempo dirá si los goles compensan la flaqueza, pero algo es seguro: el mercado 2026 dejó decisiones que marcarán el rumbo competitivo de La Máquina.