Cruz Azul atraviesa un mercado de fichajes cargado de expectativa y debate. Luego de un semestre irregular, en La Noria decidieron apostar por nombres con peso, experiencia y conocimiento del contexto. En ese escenario, la llegada de Agustín Palavecino y Miguel Borja no solo renueva la ilusión, sino que empieza a construir una nueva narrativa dentro del vestidor.
La afición observa con atención cada gesto, cada palabra y cada señal que anticipe lo que pueda suceder en el Clausura 2026. Más allá de los montos, las edades o las estadísticas recientes, el proyecto de Nicolás Larcamón comienza a tomar forma a partir de las conexiones futbolísticas y humanas. Y allí, una declaración puntual empezó a resonar con fuerza.
Palavecino fue presentado oficialmente como refuerzo de Cruz Azul y, tras la conferencia, habló con Adrián Esparza. En medio de la charla, surgió un nombre inevitable: Miguel Ángel Borja. No fue una respuesta de compromiso. Fue una definición que retrata expectativas, confianza y una idea clara de lo que el colombiano puede aportar.
¿Qué dijo Agustín Palavecino sobre Miguel Borja?
Consultado sobre su experiencia compartida con Borja en Argentina, Palavecino no dudó en destacar su principal virtud. “Es un goleador nato, creo que vive del gol, lo busca, adentro del área siempre tiene un segundo más”, expresó, dejando en claro que habla desde el conocimiento y no desde la especulación.
El argentino fue más allá y profundizó en un aspecto clave para cualquier ‘9’. “Lo admiro en la definición que tiene, lo está demostrando en los entrenamientos, así que esperemos que este torneo se le den los goles”, señaló, apuntando directamente a la capacidad del colombiano para resolver jugadas que muchas veces definen partidos.
Las palabras no quedaron solo en lo futbolístico. Palavecino también dejó ver la cercanía que ya existe entre ambos en esta nueva etapa en La Noria. “Ahí estuvimos charlando un poco. Estamos también en el hotel, en la búsqueda de las casas y le conté un poco de la liga”, contó, reflejando un proceso de adaptación que ya comenzó fuera de la cancha.
Con naturalidad, cerró su análisis con una frase que funciona como síntesis y anticipo: “No tengo duda de que le va a ir muy bien”. Una afirmación directa, sin matices, que no pasó desapercibida entre los aficionados celestes.
¿Por qué esta definición importa en Cruz Azul?
Que Palavecino, llamado a ser el orden y el cerebro del mediocampo, hable así de su delantero centro no es un dato menor. La confianza entre mediocampista y atacante puede ser uno de los factores que expliquen un salto de calidad.
En Palavecino se deposita la capacidad de ser quien acelere o pause el juego, quien encuentre al ‘9’ en el momento justo. Borja, por su parte, es un delantero que vive del gol, que ataca el área y que convierte en ventaja cada segundo extra que gana frente a los centrales rivales. La combinación promete.
Además, no se trata de una relación nueva. Ambos compartieron vestidor en River Plate, en un contexto de máxima exigencia. Esa experiencia previa reduce los tiempos de adaptación y permite imaginar sociedades que funcionen desde las primeras jornadas del torneo.
