En La Noria, cada decisión tiene eco a largo plazo. Cruz Azul lo sabe bien. El verano de 2025 fue un punto de inflexión para el proyecto deportivo: tras la salida de Vicente Sánchez, la directiva analizó perfiles, metodologías y visiones de juego para elegir al entrenador que marcaría el nuevo rumbo.

En aquella danza de candidatos hubo uno que estuvo cerca. Un técnico con pasado en la Liga MX, carácter firme y experiencia internacional. Finalmente, tomó otro camino: Europa. Ese entrenador era Matías Almeyda. Hoy, a casi un año de haber elegido al Sevilla, el argentino atraviesa uno de los momentos más complejos de su carrera.

Cuando el ciclo de Sánchez llegaba a su fin, su nombre tomó fuerza. Las negociaciones con Guillermo Almada se enfriaron y el interés por el Pelado se reactivó. Sin embargo, la oportunidad europea pesó más. Almeyda tomó la oferta del Viejo Continente y aceptó el reto español. Finalmente, la directiva se inclinó por Nicolás Larcamón, líder cementero hasta hoy.

La sanción histórica que complica a Matías Almeyda en Sevilla

El episodio ocurrió el fin de semana anterior en la Jornada 24 de LaLiga, durante el empate ante Deportivo Alavés en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Corría el minuto 85 cuando Almeyda explotó tras una decisión arbitral.

El silbante Iosu Galech lo expulsó después de que el técnico invadiera el campo, protestara de forma ostensible y encarara al juez cara a cara. El informe arbitral fue contundente y derivó en una suspensión sin precedentes recientes: siete partidos.

Lejos de bajar el tono, Almeyda defendió su postura en rueda de prensa previa al duelo de ante Getafe (domingo 22 de febrero). “Es una injusticia total. Yo pago con las fechas, pero no lo acepto y no va a modificar mi pensamiento”, expresó el argentino.

La sanción golpea en un momento delicado. El Sevilla marcha en la posición 13 de LaLiga, con 7 victorias, 5 empates y 12 derrotas. Lejos de puestos europeos y con un calendario exigente por delante (incluido el derbi ante el Betis y cruces contra Barcelona y Atlético de Madrid), el equipo deberá afrontar casi dos meses sin su entrenador en el banquillo.