Martín Anselmi vuelve a empezar. Después de un año lleno de tensión, críticas y decisiones polémicas, el entrenador argentino aterriza en el Elche con una nueva oportunidad en Europa. Sin embargo, más allá del cambio de escudo, hay algo que permanece intacto: su manera de entender el fútbol.
En sus primeras palabras como técnico del conjunto español, Anselmi dejó una sensación familiar para el entorno de Cruz Azul. Su discurso, sus conceptos y hasta su forma de explicar el juego remiten directamente a lo que construyó en La Noria. Como si el tiempo no hubiera pasado, como si el libreto siguiera siendo el mismo.
Martín Anselmi en Elche y un discurso que ya sonó en Cruz Azul
Desde su presentación, marcó el tono. No habló solo de resultados ni objetivos inmediatos. Habló de identidad. Habló de pertenencia. De construir algo que represente a la ciudad y su gente. “Aprovechamos para venir con el cuerpo técnico unos días antes de empezar la pretemporada para poder interiorizarnos en lo que queremos ser, en el equipo que queremos construir, en la ciudad y en el club”, explicó, dejando claro que su enfoque va más allá del campo.
Un mensaje que en Cruz Azul también fue bandera, cuando buscó que el equipo conectara con la afición desde el juego y la actitud. Esa idea de representar algo más grande que un resultado no es nueva en su discurso. Es, en realidad, uno de sus pilares más firmes.
Identidad por encima del resultado: una idea que trasciende clubes
Quizás el concepto más fuerte de su discurso es el de identidad. Para Anselmi, el fútbol no es solo ganar. Es cómo se gana, qué transmite el equipo dentro del campo. “Creo que generar identidad es una de las cosas más difíciles dentro de del mundo del fútbol. Me encanta la identidad que se ha generado, que al hincha no solo lo represente un resultado, sino las formas con las que se obtiene, porque su vez creo que va de eso. Para mí, a veces vale más que cualquier triunfo, poder darle la una identidad a un club, que el hincha no solo vaya a verte ganar, sino vaya a verte jugar”, expresó.
Una frase que conecta directamente con lo que logró en La Máquina, donde su equipo generó una conexión especial con la afición a partir de su estilo. En Elche, el reto es similar. Tomar una base que ya mostró valentía y potenciarla. Hacer que el equipo no solo compita, sino que represente algo reconocible.
El modelo de juego que dejó huella en Cruz Azul
Si hay algo que definió a Anselmi en México, fue su modelo de juego. Y en Elche no será diferente. El técnico fue claro: “hablar de valentía, hablar de agresividad, hablar de intensidad, hablar de competitividad, hablar de pensar en el campo adversario o en el arco rival, a mí me nace“.
“Quiero la pelota ya, la pierdo y la quiero lo antes posible… Quiero ser un equipo que provoque el error del rival, que no lo espere”, afirmó, en pocas frases que resumen su esencia. La recuperación tras pérdida, la presión alta y la intención de jugar en campo rival siguen siendo innegociables.
“Eso te lleva a ser un equipo protagonista, te lleva a ser un equipo que está pensando en que se gana yendo a buscar el gol, a buscar ganar. Prefiero pensar en ganar y no evitar perder”, sentenció. Una declaración que, en Cruz Azul, se tradujo en un equipo que llegó a romper récords de puntos y alcanzó una final en su primer torneo.
