Cruz Azul entra en un momento decisivo del Clausura 2026 con más dudas que certezas. La cercanía de la Liguilla obliga a responder de inmediato, pero el equipo de Nicolás Larcamón llega con una sensación incómoda: el margen de error se achicó justo cuando el funcionamiento dejó de ser confiable.

El empate ante Tijuana no solo frenó el impulso, también lo hizo caer hasta el cuarto lugar de la tabla general. De haber sido superlíder semanas atrás, La Máquina ahora mira de reojo a sus perseguidores, consciente de que cualquier tropiezo en este cierre puede costarle caro en la fase final.

El calendario le presenta una oportunidad clara: Querétaro y Necaxa, dos rivales que, en el papel, lucen accesibles. Sin embargo, el contexto los transforma en pruebas de carácter. Un triunfo ante los Gallos no solo significaría cortar la mala racha, sino también acercarse a asegurar la localía en los cuartos de final.

El equipo de Larcamón enfrenta el gran desafío de imponerse a rivales que lo saben incomodar. (Imago7)

Pero más allá de los números, Cruz Azul necesita reencontrarse con su mejor versión. Porque hoy, el equipo depende de sí mismo… aunque no transmite la seguridad de semanas atrás. Ahí aparece el gran desafío. Lleva más de un mes sin ganar entre Liga MX y Concacaf, racha que expone algo más profundo.

El verdadero desafío de Cruz Azul en el cierre del Clausura 2026

Los equipos de menor jerarquía han sido, paradójicamente, el mayor dolor de cabeza para el equipo de Larcamón. Rivales sin presión, muchas veces ya eliminados o con pocas aspiraciones, que encuentran en estos partidos una oportunidad para incomodar a los de arriba.

En ese escenario, ha caído en un patrón repetido: baja de intensidad, exceso de confianza y dificultades para romper planteamientos cerrados. Lo que debería ser un trámite, se convierte en una trampa. El problema no es futbolístico únicamente. También es mental.

El antecedente de Cruz Azul en el Apertura 2025

El recuerdo reciente refuerza la preocupación. En el Apertura 2025, también bajo el mando de Larcamón, Cruz Azul no pudo imponerse ni a Querétaro ni a Necaxa. Empató 2-2 ante los Gallos y 1-1 frente a los Rayos, dejando escapar puntos clave en partidos que parecían controlados. Hoy, con un contexto similar, el riesgo de repetir la historia está latente.

Cruz Azul ya padeció la baja de rendimiento en el cierre del torno durante el Apertura 2025. (Imago7)

Si hay una herida que sigue abierta, es la del cierre del torneo pasado. Cruz Azul llegó como superlíder a la última jornada del Apertura 2025, con todo a favor para cerrar en lo más alto. Sin embargo, la derrota ante Pumas lo hizo caer hasta el tercer lugar, perdiendo una ventaja clave para la Liguilla. Fue un golpe duro, tanto en lo deportivo como en lo anímico. Hoy, el escenario vuelve a ser similar.