La salida de Mateusz Bogusz de Cruz Azul ha dejado un sabor amargo en la afición cementera, no por su rendimiento deportivo, sino por las formas. El mediocampista polaco, tras oficializarse su traspaso al Houston Dynamo, optó por un silencio sepulcral que ha sido interpretado como un desplante total hacia la institución que le abrió las puertas de la Liga MX.
A diferencia de otros futbolistas que dedican cartas de agradecimiento a la hinchada y al equipo, el ex LAFC parece haber cortado todo vínculo emocional de tajo. Este comportamiento ha generado indignación, ya que se esperaba un gesto mínimo de cortesía tras haber formado parte de la plantilla celeste durante un año.
Un borrón y cuenta nueva en redes sociales
El punto más crítico de esta ruptura fue la actividad del jugador en sus plataformas digitales inmediatamente después de su presentación en la MLS. Bogusz decidió borrar casi todo rastro de su paso por la Máquina Cementera, eliminando fotografías y referencias que lo ligaban al club mexicano. Este “borrón” digital es visto como una falta de respeto hacia la historia reciente del equipo y hacia los compañeros con los que compartió vestidor.
Incluso la descripción de su perfil fue modificada con rapidez para lucir los colores de su nuevo equipo, el Houston Dynamo, sin dejar espacio para un adiós formal. Esta actitud evasiva refuerza la teoría de que su relación con la directiva o el cuerpo técnico terminó de forma estrepitosa tras perder protagonismo bajo el mando de Nicolás Larcamón.
La indiferencia ante el mensaje del club
Cruz Azul, en un gesto de institucionalidad, publicó un video recordando su golazo en la final de la Concachampions para darle las gracias. Sin embargo, Bogusz ni siquiera reaccionó a la publicación ni compartió el contenido en sus propias historias, una práctica habitual en el fútbol moderno.
Al ser presentado en Houston, sus primeras declaraciones se enfocaron únicamente en las bondades de la MLS y en lo feliz que estaba por regresar a Estados Unidos. En ningún momento de su comparecencia ante los medios mencionó a Cruz Azul ni agradeció el tiempo vivido en México. Lo que pudo ser una salida elegante se convirtió en una huida silenciosa que la afición difícilmente olvidará o perdonará en el corto plazo.
