El reciente duelo entre Cruz Azul y Tigres en el Estadio Cuauhtémoc dejó una imagen que dolió profundamente en el corazón de la cantera celeste. Sentado en el banquillo de los visitantes, Rafael Guerrero observó cómo su antiguo equipo se llevaba la victoria sin poder saltar al campo. El defensor vivió un amargo reencuentro con la institución que lo vio nacer.

Para el Cachorro, el presente en el conjunto de la UANL se ha transformado en un auténtico calvario deportivo bajo las órdenes de Guido Pizarro. A pesar de que su salida de La Noria se dio con la intención de encontrar la regularidad que no tenía, la realidad ha sido opuesta. En lo que va del Torneo Clausura 2026, el joven zaguero no ha sumado un solo minuto de actividad oficial.

Guerrero era considerado una de las joyas más prometedoras de las fuerzas básicas de Cruz Azul, destacando por su garra y presencia física. Sin embargo, la falta de espacio en el esquema de los últimos técnicos celestes lo obligó a tomar una decisión que hoy parece estancada. Su traspaso a Tigres prometía ser el salto de calidad definitivo, pero la feroz competencia interna lo ha dejado en el olvido.

La situación del canterano es preocupante, ya que a su edad la falta de ritmo competitivo puede frenar su proceso de maduración profesional. Estar en la banca frente a sus e xcompañeros fue un recordatorio constante de lo que dejó atrás por un sueño que aún no se cumple.

El último partido de Guerrero fue el 17 de octubre de 2025 (IMAGO7).

Desde su llegada al norte, Guerrero ha tenido que conformarse con ver los partidos desde el costado, lejos del protagonismo que alguna vez prometió. El margen de error se reduce para el defensor, quien necesita urgentemente que su entrenador le brinde una oportunidad real en el terreno. Por ahora, su nombre solo aparece en las listas de convocados, pero su participación en cancha es nula.

El golpe bajo que marca su ciclo en Tigres

Más allá de todo esto, el defensor durante septiembre de 2024 sufrió una fractura de peroné y una luxación de tobillo tras una dura entrada en un partido de categoría. La lesión resultó grave y demandó cirugía inmediata, además de una recuperación larga que le llevó más de 6 meses.