Casi un año ha pasado para que Andrés Montaño pudiera volver a tener acción pisando el césped. Una rotura de ligamentos en la rodilla lo alejó de la actividad durante más de un semestre y privó a la afición de Cruz Azul de uno de los mediocampistas con mayor talento del plantel. La espera fue larga, pero el regreso ya es una realidad.
En medio de ese proceso, volvió a las convocatorias con el equipo Sub-21, sumó minutos en amistosos y comienza a ganar ritmo. En ese contexto, el mediocampista concedió una entrevista al reportero Adrián Esparza, donde no solo habló de lo que significó regresar, sino que también dejó definiciones importantes sobre su lugar dentro del campo.
Para Montaño, volver a competir con el grupo tuvo un impacto inmediato. El simple hecho de estar en campo, convivir con sus compañeros y volver a tocar el balón le devolvió una energía que había extrañado durante meses. El regreso, incluso en un amistoso, lo vivió con una emoción especial. “Lo sentí como si fuera mi debut del primer día”, confesó.
¿Qué lugar del campo es el más cómodo para Andrés Montaño?
Durante la entrevista, Esparza fue directo al punto y le preguntó cómo se ve dentro del modelo de juego del equipo y en qué zona del campo se siente más cómodo. La respuesta de Montaño reflejó no solo su versatilidad, sino también una idea clara de dónde puede potenciar su rendimiento.
El mediocampista recordó que, antes de la lesión, llegó a desempeñarse en distintas funciones dentro del medio campo. “La última vez que estuve jugando, llegué a jugar hasta de contención fijo, estuve jugando atrás del nueve”, explicó, mostrando su capacidad de adaptación a diferentes roles.
Sin embargo, fue contundente al marcar una preferencia. “Me adapto en cualquier posición que sea medio campo, pero más cerca del área, mejor”, aseguró. Una frase que no pasó desapercibida y que abre una lectura interesante sobre el rol que puede ocupar en esta nueva etapa.
Andrés Montaño, un “refuerzo” que amplía las variantes de Larcamón
El propio Montaño reconoció, entre risas, que sus compañeros lo tratan como si fuera una incorporación más. Tras tantos meses fuera, su regreso representa una opción nueva para el cuerpo técnico y una alternativa fresca en una zona clave del campo.
La competencia en el mediocampo es alta, y el futbolista lo asume con naturalidad. Habló de competir sanamente por un lugar, de estar preparado cuando le toque jugar y de aportar desde donde sea necesario. Para él, el objetivo colectivo está por encima de cualquier rol individual.
“Me toca respaldarlos dentro de la cancha”, señaló, haciendo referencia a la confianza que le transmitieron tanto sus compañeros como el cuerpo técnico durante su proceso de regreso.
