Erik Lira llegó a Cruz Azul siendo apenas un joven que todavía buscaba convencerse a sí mismo de que ya pertenecía al máximo nivel. Tenía 21 años, menos de 50 partidos en Primera División y enfrente un desafío enorme: incorporarse a un plantel que venía de ser campeón y estaba repleto de futbolistas de jerarquía.
El mediocampista sabía que la exigencia sería distinta. También cargaba con una historia particular, porque su formación como futbolista había comenzado en Pumas, uno de los grandes rivales de La Máquina. Vestir la camiseta celeste significaba, entonces, cruzar una frontera que durante años había estado marcada por la rivalidad entre ambos clubes.
Con el paso del tiempo, aquella decisión terminó cambiando su carrera. Lira no solamente logró adaptarse a Cruz Azul, sino que se consolidó como una pieza importante del equipohasta convertirse en uno de sus referentes y portar actualmente el gafete de capitán.
En una entrevista para el podcast Azul de Por Vida, el futbolista recordó ese recorrido y habló con especial gratitud de los dos clubes que marcaron su trayectoria. Pero al explicar lo que significó para él llegar a La Máquina, dejó una declaración que seguramente resonará entre los aficionados celestes.
Erik Lira no olvida a Pumas, pero Cruz Azul ocupa un lugar especial
Lira fue formado en Pumas y no dudó en reconocer todo lo que recibió durante esa etapa. Para él, fue fundamental tanto en su crecimiento deportivo como personal, por lo que mantiene un agradecimiento que permanecerá para siempre. Pero inmediatamente después apareció el contraste que explica por qué su historia con Cruz Azul tiene un significado tan especial.
“Súper agradecido con Pumas porque me hizo como jugador, como persona. Fue muchísimo tiempo y le tengo que agradecer siempre y lo voy a hacer siempre. Pero también Cruz Azul me terminó de dar esa formación o ese último escaloncito para realmente ser un jugador de Primera División y creyó en mí cuando por ahí no sé si otro equipo lo hubiera hecho”, confesó.
La oportunidad que cambió la carrera de Erik Lira
Cuando recibió la posibilidad de vestir la camiseta celeste, Lira entendió que estaba frente a una oportunidad que quizá no volvería a presentarse. Cruz Azul venía de ser campeón en el Guard1anes 2021 y contaba con un plantel lleno de jugadores experimentados, algo que naturalmente generó nervios en aquel joven mediocampista.
“Sabía que era un reto complicadísimo. Estaba muy nervioso porque pues había jugadores de muchísima jerarquía, que venían de ser campeones. Todo el plantel era de muchísimo respeto”, recordó. Incluso llegó a imaginar que su juventud podía jugarle en contra dentro de un vestidor de tanta jerarquía. “Yo decía, ‘Pero que yo, de 21 años, voy a llegar y ni me van a pelar, o sea, van a decir, este chico viene a la Sub-20’”, relató.
Pero la realidad fue diferente. “Y la verdad me fue una sorpresa porque fue todo lo contrario lo que yo venía pensando en mi cabeza. Y eso me ayudó muchísimo a adaptarme rápido”, explicó. Aquella confianza terminó siendo determinante: encontró un entorno que lo ayudó a entender que la apuesta de Cruz Azul era real.
