El calendario no da tregua para Cruz Azul. Entre la Liga MX y la Concachampions, el equipo de Nicolás Larcamón atraviesa semanas de máxima exigencia, con partidos que obligan a ajustar piezas y encontrar soluciones desde el banquillo. En ese contexto, la competencia interna se ha convertido en uno de los principales motores del equipo.
Con variantes en todas las líneas, cada minuto en cancha se vuelve una oportunidad que puede cambiar jerarquías. Y es justamente ahí donde empiezan a aparecer nombres inesperados. En medio de figuras consolidadas y refuerzos de peso, el regreso de Andrés Montaño pasó casi desapercibido.
Sin embargo, poco a poco, el mediocampista mexicano comienza a construir un rol que no estaba en los pronósticos iniciales. Lejos de ser titular en un mediocampo donde compiten nombres como José Paradela, Erik Lira o Agustín Palavecino, Montaño ha encontrado su lugar desde otro sitio: el de revulsivo confiable para el entrenador. Y esa tendencia empieza a consolidarse.
Este crecimiento de Montaño no solo se percibe desde afuera. Desde el entorno cercano a Cruz Azul también comienzan a marcarlo como un jugador en ascenso. El colaborador de Vamos Azul, Gerardo González, lo dejó claro al analizar el momento del equipo.
“De cara al cierre de ambos torneos, el grupo muestra plena confianza en Larcamón, algo que no se percibía al cien por ciento en la etapa anterior. También, Montaño empieza a ganar protagonismo: Nicolás lo está considerando cada vez más”, señaló. La frase no solo habla del respaldo al DT, sino de una tendencia interna: Montaño empieza a meterse en la conversación.
Pocos minutos, pero cada vez más constantes y un rol claro
Los números, en apariencia, todavía son discretos. En 2026, Montaño ha disputado apenas tres partidos con el primer equipo, sumando un total de 45 minutos. Sin embargo, el dato clave está en el contexto: participó en las jornadas 9, 10 y 11 de la Liga MX, ingresando desde el banquillo en cada uno de esos encuentros.
No se trata de una aparición aislada, sino de una secuencia. Y en un plantel con tanta competencia, eso ya marca una tendencia. Más allá de la cantidad de minutos, hay otro detalle que empieza a diferenciar a Montaño: el momento en el que salta al campo.
El ex Mazatlán ha sido utilizado en situaciones donde Cruz Azul necesitaba claridad, pausa o generación de juego para destrabar partidos. Es decir, no ingresa por cumplir, sino por necesidad táctica. Ese tipo de confianza suele ser uno de los primeros pasos hacia un rol más importante.
La figura que se ve perjudicada por el ascenso de Andrés Montaño
Hasta hace poco, ese papel parecía pertenecer a Luka Romero. El joven ofensivo había logrado posicionarse como una de las primeras opciones desde el banco, incluso impulsado por la regla de menores. Pero en los últimos partidos, la tendencia comenzó a modificarse.
Ante Santos Laguna por Liga MX y frente a Monterrey en Concachampions, Montaño ingresó antes que Romero. Además, empieza a perfilarse como el relevo directo de José Paradela, un rol que el ex Milan no logró consolidar. Es un movimiento sutil, pero significativo.
