El mítico delantero paraguayo José Saturnino Cardozo recordó la histórica campaña de Cruz Azul en la Copa Libertadores 2001. En una reveladora entrevista con Alberto García Aspe, el histórico goleador relató el camino hacia la Final contra Boca Juniors y las increíbles dificultades que superaron.
La llegada del “Príncipe Guaraní” a La Noria se dio gracias al antiguo reglamento de competencia, el cual permitía registrar tres refuerzos para las fases eliminatorias. Dado que Toluca y Cruz Azul quedaron fuera de la Liguilla, el atacante aceptó vestirse de celeste. Curiosamente, el artillero rechazó ofertas de gigantes del continente como River y Cerro Porteño para sumarse al proyecto.
Desde su arribo, el atacante cobró un rol de líder y advirtió al cuerpo técnico de José Luis Trejo sobre la hostilidad extrema que les esperaba. El guaraní enfatizó la urgencia de cuidar la logística, el transporte e incluso abastecerse con sus propios alimentos y agua. Consciente de las trampas locales, el paraguayo les dejó en claro: “No te van a prestar nada, les dije, la Copa Libertadores es una guerra, no conocían el escenario“.
Las advertencias del goleador se materializaron de forma violenta durante la Semifinal de Vuelta en Argentina frente a Rosario Central. El autobús del equipo mexicano fue retenido a una distancia considerable del inmueble, desatando momentos de alta tensión física. “Nos dejaron a 700 metros del vestuario; tuvimos que entrar corriendo y la gente tiraba de todo, incluso huevos”, confesó con crudeza el exjugador en la charla.
A pesar de las agresiones y el entorno adverso, el plantel cementero contrarrestó el juego brusco gracias a su impecable circulación de baló. Cardozo destacó que el chileno Pablo Galdames aportó el equilibrio necesario en el mediocampo para soportar las batallas físicas de los rivales. El mediocampista andino se convirtió en el escudo perfecto para que figuras como Francisco Palencia y Julio César Pinheiro lograran marcar diferencia.
La comunión de ese plantel fue tan sólida que sirvió de base para rescatar los objetivos de la Selección Mexicana en las eliminatorias mundialistas. Elementos como Óscar Pérez y Tomás Campos capitalizaron este aprendizaje continental para auxiliar a Javier Aguirre de cara a Corea-Japón 2002. La madurez adquirida en las canchas más complicadas de la Conmebol inyectó un carácter competitivo inédito al balompié de nuestro país.
A un cuarto de siglo de la mítica velada en La Bombonera, los recuerdos de esa campaña permanecen intactos en la memoria colectiva. Cardozo puntualizó que para trascender en dicho certamen se requería una mentalidad impecable y “jugar con el cuchillo entre los dientes”. Aunque el trofeo se escapó en penales, aquella Máquina del 2001 demostró que los clubes mexicanos podían competir.
Para Cardozo, Cruz Azul mereció ser campeón
En una entrevista con Claro Sports del 2025, el paraguayo se lamentó por la caída. “Estuvimos muy cerca y para mí Cruz Azul lo merecía. Competimos a la altura de Boca, de River; eliminamos a Cerro Porteño, a Rosario Central, que estaba diseñado para ser campeón. Teníamos un equipazo, jugábamos muy bien al futbol y nos quedamos a nada”, recordó.
