Cruz Azul encontró oxígeno en el momento justo. La goleada frente a Necaxa no solo cortó la mala racha, sino que devolvió sensaciones positivas en el cierre de la fase regular. Con el equipo ya instalado en la Liguilla del Clausura 2026 y con el Estadio Banorte confirmado como sede para la vuelta ante Atlas, el panorama luce mucho más alentador que semanas atrás.
Sin embargo, en medio de este contexto positivo, apareció una señal que no pasa desapercibida de cara a la fase final. Durante su participación en El Podcast de La Máquina, Adrián Esparza dejó una información que encendió una alerta moderada dentro del entorno celeste. El foco estuvo puesto en Gabriel Fernández, una de las piezas clave en el ataque.
“Lo sentí un poco incómodo al Toro Fernández. Si consiguen recuperarlo, trabajarlo para que en cuartos de final esté bien, creo que el Toro va a ser importante”, explicó el periodista, marcando el primer indicio de preocupación.
Pero la revelación más importante llegó al detallar el origen del problema físico: “Tuvo un ‘falseo’, por decirlo de alguna forma, un movimiento ahí que le provocó dolor un día antes en el entrenamiento, no lo suficiente como para impedir que no pudiera jugar, pero sí lo noté un poco incómodo”.
Un elemento clave que Cruz Azul necesita para la Liguilla
Las molestias físicas del Toro Fernández impactan directamente en el funcionamiento ofensivo de Cruz Azul. Se trata de un jugador que no solo aporta goles, sino también presencia física, descarga y generación de espacios para sus compañeros. Más aún tomando en cuenta que Nico Ibáñez aún no logra recuperarse de su lesión que padeció ante América.
Por eso, la lectura de Esparza sirve como una advertencia: si el delantero logra recuperarse completamente, puede ser determinante en la Liguilla; si no, La Máquina podría resentirlo en momentos clave. “Por eso digo que si se recupera, si está al 100% para la Liguilla, creo que va a ayudar bastante”, remató.
Liguilla en puerta: Atlas, el primer gran reto
Cruz Azul ya tiene definido su camino en los cuartos de final. Enfrentará a Atlas con la ventaja de cerrar la serie como local en el Estadio Banorte, un factor que puede ser determinante.
El partido de ida se jugará en el Estadio Jalisco el 2 de mayo, mientras que la vuelta será el 9 de mayo en la Ciudad de México. Para entonces, el cuerpo técnico espera contar con su plantel completo y, especialmente, con el Toro Fernández en plenitud.
