El defensor neozelandés Tim Payne pasó de la timidez en el Wellington Phoenix a convertirse en el jugador más viral del planeta. Gracias a una movida en redes sociales, el lateral derecho rompió los esquemas digitales al alcanzar los 5 millones de seguidores. Sin embargo, detrás de este repentino boom mediático que sacude al mundo entero, se esconde una impensada conexión con Cruz Azul.

La increíble coincidencia nació hace una década en el futbol europeo, precisamente en las filas del histórico Blackburn Rovers de Inglaterra. Durante la temporada 2012/13, un jovencísimo Payne coincidió plenamente en el primer equipo con Mauro Formica. El ex mediapunta arropó al neozelandés en un vestuario británico que terminaría forjando un lazo que hoy vuelve a salir a la luz.

Ambos compartieron un semestre en la Premier League (Getty Images).

Poco tiempo después de aquella experiencia en territorio inglés, el Gato Formica armó las valijas y desembarcó con todo en La Noria. Su paso por la institución cementera dejó una huella imborrable en la afición, consolidándose como pieza clave para la Concacaf Liga de Campeones 2014. El enganche rosarino disputó un total de 70 partidos oficiales y anotó 11 goles con la playera celeste.

Mientras el enganche brillaba en México, Payne continuó su carrera profesional lejos de los reflectores hasta este sorpresivo estallido digital previo al Mundial. El actual fenómeno de las plataformas se encuentra concentrado con su seleccionado nacional, enfocado de lleno en lo que será el debut. Lo que muy pocos fanáticos celestes recuerdan es que esta no es la primera vez que su nombre impacta en Cruz Azul.

El día que Tim Payne amargó el sueño de La Máquina

Los penales marcaron la suerte celeste.

La historia marca que el lateral derecho ya sabe lo que es enfrentarse y frustrar los planes de la escuadra mexicana. Hay que remontarse al recordado Mundial de Clubes de la FIFA 2014, certamen al que los comandados por Luis Fernando Tena asistieron con ilusión. En el partido por el tercer puesto de la competencia, La Máquina midió fuerzas contra el Auckland City.

En aquella tarde de Marrakech, Payne formó parte de la delegación oceánica que plantó cara y le arrebató el podio a los celestes. El conjunto de Oceanía rescató un empate 1-1 en los noventa minutos y luego se impuso con autoridad en la tanda de penales. Aquella dolorosa caída significó uno de los grandes fracasos de Cruz Azul a nivel internacional, una espina que hoy recobra vigencia.