El pasado 30 de mayo se cumplieron cinco años de la obtención de la novena estrella, un hito que rompió una sequía histórica y quedó grabado a fuego en el corazón de Cruz Azul. Aquella noche mágica de 2021 en el Estadio Azteca significó la liberación de fantasmas del pasado y el nacimiento de leyendas que hoy son recordadas. Para conmemorar esta fecha tan especial, un pilar fundamental de aquella gesta defensiva decidió romper el silencio.
Pablo Aguilar mantuvo una entrevista con su ex compañero Joaquín ‘Shaggy’ Martínez, en la cual recordó de forma cronológica cómo se gestó su desembarco en La Máquina. El ex central reveló un trasfondo curioso que involucró directamente a Ricardo Peláez, quien en ese entonces se desempeñaba como director deportivo de la institución de La Noria. Lo que comenzó como una simple consulta terminó transformándose en el movimiento definitivo para su carrera.
El paraguayo rememoró que el directivo buscaba un perfil muy específico para reforzar la zaga central y acudió a él para solicitarle referencias de compatriotas suyos. “Quería que le recomiende un central guapo, chueco, mal hecho“, confesó entre risas el ex de América, detallando las particulares exigencias físicas y de carácter que se pretendían. Tras caerse la opción de Gustavo Gómez por cuestiones económicas, el sudamericano tiró un lance que cambiaría su destino.
El audaz guiño y hostil recibimiento para Aguilar
Consciente de las dificultades operativas, el ex de Xolos decidió postularse de una manera tan audaz como espontánea ante la urgencia del club cementero. “¿Y por qué no me llevas a mí? Vamos a ser campeones“, le lanzó el paraguayo en tono de broma a Peláez, iniciando una negociación relámpago que se resolvió en cuestión de días. A pesar de haber cerrado el trato rápidamente antes de terminar el torneo, su desembarco no estuvo exento de severas turbulencias.
El arribo de lguaraní generó un fuerte rechazo inicial en las plataformas digitales debido a su pasado inmediato con el archirrival de la Ciudad de México. El propio jugador admitió que la atmósfera del entorno era sumamente pesada: “Te metías a las redes sociales y de 10 comentarios, 9 eran para atrás“. Frente a esta dura realidad, Aguilar se apoyó en su esposa y se juró revertir los cuestionamientos con base en actuaciones sólidas.

Pablo Aguilar señaló al culpable de su arribo a Cruz Azul.
La unión ante las amenazas y el “Método Reynoso”
El camino hacia la novena se forjó en el sufrimiento, especialmente tras la dolorosa eliminación ante Pumas, un episodio que el plantel capitalizó como un combustible interno. El paraguayo ventiló que el grupo sufrió insultos desmedidos y que incluso algunas familias recibieron amenazas en las escuelas, blindando al vestuario por completo. “El grupo se hizo más fuerte, se hizo un grupo muy unido y nadie entraba ahí”, sentenció con orgullo el defensor.
Esa fortaleza colectiva se potenció de forma definitiva con el arribo de Juan Reynoso al banquillo, quien priorizó la convivencia humana por sobre las individualidades. El peruano implementó dinámicas estrictas de disciplina y asados semanales para afianzar los lazos de confianza, sin importar las jerarquías o los nombres propios.





