El inicio del Apertura 2026 no fue uno más para Cruz Azul. En una noche cargada de tensión, emociones y giros inesperados, La Máquina dejó claro que el campeonato obtenido no fue casualidad. La remontada ante Atlético de San Luis no solo significó tres puntos: confirmó una sensación que ya venía creciendo desde hace tiempo.
El equipo cementero mostró carácter, reacción y una personalidad que en otros momentos de su historia reciente parecía ausente. Ese cambio, que hoy se refleja en la cancha, también empieza a ser reconocido por voces autorizadas del futbol mexicano.

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Rubén Omar Romano, exentrenador de Cruz Azul, puso en palabras lo que muchos perciben desde afuera. Para el estratega, hay una característica puntual que define al equipo actual y que marca una diferencia clara con versiones anteriores.
“Creo que lo que está mostrando hoy Cruz Azul, que ya lo viene mostrando hace varios años atrás, es que no se cae, que a pesar de ir abajo en el marcador, da vuelta resultados y cuando normalmente antes los perdía. Y creo que Cruz Azul ha cambiado mucho en ese sentido”, explicó en el programa Cuadro Titular.
La lectura de Romano va más allá de un simple análisis de resultado. Habla de un cambio estructural en la mentalidad del equipo, una evolución que convierte a Cruz Azul en un rival mucho más incómodo y resiliente.
La mentalidad que refuerza Joel Huiqui en Cruz Azul
El discurso interno del equipo también respalda lo que Romano observa desde afuera. Joel Huiqui ha sido claro en cuanto a la exigencia y ambición que rodean al club.
El DT no esquiva la presión: plantea competir por todos los títulos disponibles y construir una mentalidad de grandeza desde cada partido. Esa postura alimenta una cultura donde rendirse no es opción.

Joel Huiqui busca mantener la exigencia como principio rector del equipo. (Imago7)
Incluso después de la victoria, el propio entrenador lanzó un aviso: el equipo debe corregir errores y mantenerse alerta. Una señal de que la autocrítica también forma parte del crecimiento.
Un campeón que no se conforma
Dentro del vestidor, el mensaje es contundente. Los jugadores entienden que el título no es un punto final, sino el inicio de una nueva responsabilidad. Jeremy Márquez lo dejó claro tras el partido: ser campeones elevó la exigencia, tanto interna como externa.
La afición espera más, y el equipo parece dispuesto a responder. Casos como el de Erik Lira, mostrando compromiso total incluso tras actividad internacional, refuerzan esa identidad competitiva que hoy distingue a Cruz Azul.





