Cruz Azul sufrió un golpe durísimo en el arranque del Clásico Joven disputado en el Estadio Azteca. Apenas al minuto 17, el esquema defensivo planteado por La Máquina se desmoronó tras una desatención colectiva que permitió la ventaja local. El equipo de Nicolás Larcamón entró dormido y pagó caro el ímpetu inicial de su rival, viéndose obligado a remar contracorriente.
La jugada que condicionó el trámite comenzó por la banda, donde la zaga cementera permitió un centro cómodo de Alejandro Zendejas. En el corazón del área, Gonzalo Piovi perdió el duelo individual ante la anticipación de Patricio Salas, quien le ganó la posición con facilidad. El central argentino se vio lento en la reacción y fue superado por el juvenil americanista, dejando un hueco que terminó costando el primer gol del encuentro.
A pesar del esfuerzo de Andrés Gudiño bajo los tres palos, el frentazo fue demasiado potente y preciso para ser detenido. La defensiva celeste falló en las coberturas y dejó desprotegida la zona de mayor peligro, permitiendo que el rival “madrugara” a un equipo que no encontró respuestas inmediatas.
Con este resultado parcial, La Máquina debe replantear su estrategia para no seguir cediendo terreno en la lucha por la Liguilla. La fragilidad defensiva mostrada por Piovi y el resto de la línea del fondo obliga a Larcamón a ajustar las piezas de manera urgente.
