Cruz Azul siempre se ha caracterizado por contratar a jugadores consolidados, de renombre, o futuras promesas que se cotizan en el mercado. El caso de Carlos Lizarazo responde a este esquema: era un diamante en bruto que en La Noria alcanzaría las cuotas de super estrella. Al final, resultó que su estrella se apagó y su paso fue fugaz, tanto que pocos lo recuerdan, y es que el colombiano nunca llegó a debutar.
Era el Clausura 2015, Lizarazo provenía del Deportivo Cali, uno de los equipos más representativos y de tradición en toda Colombia. Su desempeño en el conjunto cafetero, sumado a las cualidades que le diagnosticaron los ojeadores celestes, hicieron de su contratación una de las más sonadas en aquel semestre.
Recorrido, precisión, ubicación, y un tanto de desparpajo, eran los atributos remarcados en el currículo del jugador colombiano. Llegó con una dolencia a La Máquina, se pronóstico que al cabo de dos semanas su incorporación al equipo sería inmediata. Nada más lejano de la verdad: dos semanas terminaron siendo seis meses, y de allí en adelante, su continuidad entro en signos interrogativos.
Después de ese semestre los cementeros decidieron enviar a Lizarazo a la MLS, al FC Dallas. Del fútbol colombiano, con un paso accidentado por el mexicano, para llegar al estadounidense sin ningún tipo de experiencia y con una lesión acuestas, dificultó la adaptación del mediocampista, que solo disputó 176 minutos en toda la liga.
Terminada su travesía por los Estados Unidos, decidió volver a Colombia, esta vez en las filas del Alianza Petrolera. En tierras conocidas, el jugador empezó a despuntar y ser el jugador que Cruz Azul había soñado. Tan buen rendimiento mostró que fue contratado por un grande, el Once Caldas, y parecía que renacía aquel mediocampista que ilusionó a los directivos de La Noria.
Hoy en día está en el equipo de su vida, el Deportivo Cali. Apenas con 28 años, el jugador ha tenido pasajes por tres países del continente pero solo se ha asentado en tierras caleñas, en donde en el actual torneo llevaba una anotación en seis encuentros disputados con el 31% de los minutos jugados.
Lizarazo llegó como un mediocampista de nivel que llevaría los hilos del mediocampo de Cruz Azul, pero terminó siendo solo un fantasma que vagó solo por la enfermaría de La Máquina. La política de fichajes de los celestes siempre genera comentarios de todo tipo, en este caso surge la interrogante sobre la cualidad de algunos ojeadores del equipo.
