Cruz Azul pasó, en cuestión de días, de la incertidumbre total a la ilusión renovada. La salida de Nicolás Larcamón dejó al equipo en una situación límite, con dudas tanto en el funcionamiento como en el ánimo. Sin embargo, el inesperado ascenso de Joel Huiqui al primer equipo terminó por cambiar el panorama de golpe.
La goleada 4-1 ante Necaxa no solo significó tres puntos. Representó el fin de una mala racha, el tercer lugar en la tabla y un premio económico importante. Pero, sobre todo, marcó el nacimiento de una nueva narrativa en La Máquina.
En ese contexto, las palabras de Adrián Esparza en El Podcast de La Máquina ayudan a entender por qué el impacto de Huiqui va mucho más allá del resultado.
Destacan el inicio de Joel Huiqui como DT de Cruz Azul
Uno de los puntos que más llamó la atención tras el debut del nuevo entrenador fue su discurso. Lejos de caer en triunfalismos, Huiqui optó por un tono autocrítico que no pasó desapercibido.
Así lo explicó Esparza: “Fue autocrítico en conferencia. Dice ‘Me tardé en hacer los cambios, es algo que acepto, pero que al final nos terminó funcionando’. Y creo que eso pues le va a gustar al final a la afición: que no solo se atreve, sino que también se anima a hacer cosas distintas”.
La lectura es clara: Huiqui no solo ganó, también mostró personalidad. Reconocer errores incluso en la victoria es un rasgo poco común, y en un entorno tan exigente como Cruz Azul, puede ser clave para generar credibilidad.
¿Huiqui cuenta con el respaldo del vestidor de Cruz Azul?
Más allá del análisis táctico o discursivo, hubo una imagen que terminó de reforzar la idea del buen arranque: la reacción del plantel tras el partido. “Joel es que entró con el pie derecho, no solo con la afición, sino también con el grupo. Acabando el juego, no sé si tuvieron la oportunidad de revisar algunas imágenes de cómo van prácticamente todos con él a abrazarlo, a felicitarlo”, relató Esparza.
La escena fue contundente. Jugadores rodeando al técnico, celebrando juntos, evidenciando una conexión inmediata que muchas veces tarda semanas —o meses— en construirse.
La ventaja silenciosa de Joel Huiqui dentro del club
Parte de esa rápida adaptación tiene una explicación lógica. Huiqui no es un extraño dentro de la institución. Durante años trabajó en fuerzas básicas, dirigiendo a varios de los futbolistas que hoy forman parte del primer equipo. Ese conocimiento previo, como bien apuntó Tito Villa en la conversación, le da una ventaja competitiva difícil de igualar. No necesita tiempo para entender al grupo. Ya lo conoce. Ya sabe cómo gestionarlo. Y, sobre todo, ya tiene un vínculo construido.
