Cruz Azul se fue de la frontera con tres puntos que valen oro, pero también con varias lecciones por corregir. La Máquina de Nicolás Larcamón mostró una versión arrolladora durante buena parte del partido ante FC Juárez, aunque el cierre fue tan tenso como inesperado.
En medio del caos, la polémica arbitral y la reacción del rival, hubo un nombre que sostuvo la ventaja cuando el margen de error desapareció: Andrés Gudiño. El 4-3 final refleja apenas una parte de la historia. Porque más allá de los goles y del dominio inicial, el triunfo cementero también se construyó en la portería, en una noche en la que el mexicano fue exigido y respondió con autoridad.

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Cruz Azul golpeó rápido en el Estadio Olímpico Benito Juárez. En apenas minutos ya ganaba por dos goles y todo parecía encaminado a una noche tranquila… Pero, Juárez comenzó a encontrar espacios y a probar con diferentes métodos. Fue ahí cuando comenzó a aparecer Gudiño, anticipando que el partido no sería tan sencillo como lo indicaba el marcador.
El show de atajadas de Andrés Gudiño en el Cruz Azul vs. Juárez
El primer aviso serio llegó al minuto 16, cuando Gudiño reaccionó de manera espectacular ante un tiro libre cercano al borde del área. El disparo llevaba veneno, pero el arquero respondió con reflejos puros para mantener la ventaja.
Seis minutos más tarde, al 22’, volvió a vestirse de héroe. Un remate potente desde la frontal del área, que pasó entre varias piernas, encontró al guardameta bien perfilado, lanzándose sobre su costado izquierdo para ahogar el grito de gol de los Bravos.
La tercera intervención clave del primer tiempo llegó al 32’. Desde larga distancia, Juárez probó nuevamente y Gudiño voló hacia su sector izquierdo, estirando el brazo a contrapierna para desviar un disparo que ya se colaba. Para entonces, el arquero ya era una garantía bajo los tres palos.
Con el 4-2 en el marcador y la expulsión del Toro Fernández, el asedio fue total. Fue entonces cuando Gudiño volvió a aparecer en el momento justo. Al minuto 80, tapó un cabezazo a quemarropa, a escasos metros, desviando el balón por encima del larguero en una acción que pudo cambiar por completo el desenlace.





