El discurso de Andrés Gudiño no solo fue una arenga motivacional, sino un golpe de autoridad que reafirma su nuevo rol como líder vocal del vestidor. Ante la inminente recuperación de Kevin Mier, el mexicano demostró que tiene la madurez necesaria para guiar al grupo en momentos de alta presión.
La contundencia de sus palabras dejó claro que en este Cruz Azul nadie tiene el puesto asegurado por decreto o jerarquía previa. Gudiño enfatizó que estar en el once inicial es un privilegio que se gana día con día en los entrenamientos y no un regalo de la directiva. “Si están aquí y están representando el inicial es porque se lo ganaron, nadie se lo regaló”, sentenció el arquero.
¿De qué estamos hablando? De su charla motivacional en la previa del juego de vuelta por la Primera Ronda de la Concachampions, en donde el Vancouver FC apenas le hizo sombra al cementero. Acompañado de todos sus compañeros, Gudi tomó la palabras con ese rol de referente que tanto lo describe.

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“No importa el partido que sea, el contexto que sea, nosotros tenemos que salir a ser nuestra mejor versión siempre. Buscar ser nuestra mejor versión, el camino a la excelencia; si queremos ser un equipo excelente, hoy es el día para demostrarlo, hoy es el día para reafirmarlo”.
“No importa si es 3-0, 4-0, 5-0 o si es 1-0, tenemos que ser nuestra mejor versión todos los días. El mayor respeto que podemos mostrarle al rival es nunca dejar de competir. No importa los goles que sean, no importa el contexto, no importa nada, siempre esforzarse, siempre ser lo mejor”.
“Los que inician hoy, buen partido, confiamos en ustedes; todo este vestidor confía en ustedes. Si están aquí y están representando el inicial es porque se lo ganaron, nadie se lo regaló. Tenemos que ganarlo sí o sí y ahora pensar en lo que viene, a seguir, a seguir, no bajar, que el techo lo ponemos nosotros mismos. Así que felicitaciones a todos, a seguir laburando, a seguir. ¡Equipo carajo, equipo!”, cerró.





