En tiempos donde todo el debate dentro del fútbol gira en torno a resultados y bombazos como fichajes, pocas cosas logran unir verdaderamente al entorno de Cruz Azul como la identidad. Esa palabra que no se compra ni se improvisa. Esa sensación que trasciende generaciones y camisetas.
En una charla exclusiva con Vamos Azul, Humberto Valdés puso en palabras lo que muchos cementeros sienten, pero no siempre se puede explicar tan sencillamente. Ex futbolista surgido de La Noria, con un recorrido marcado por el talento y también por las lesiones, no habló desde la nostalgia. Lo hiso desde la pertenencia y el orgullo de haber vestido la camiseta que soñó desde niño.
¿Qué significa ser de Cruz Azul?
Cuando en el diálogo con el ex defensa se le pidió que definiera qué es Cruz Azul y su identidad, no dudó. No habló de títulos, ni de finales, ni de estadísticas. Fue mucho más profundo: “Cruz Azul es una forma de vida. Te da valores, Cruz Azul es una empresa soportada por una cementera, que tiene cuatro plantas. Entonces para mí siempre fue una forma de vida, un estilo de vida. Ser azul es único”.

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Su frase no es casual. No es solo un discurso para la cámara. Es la síntesis de alguien que creció entendiendo al club como algo más que un equipo de fútbol. En un fútbol cada vez más globalizado, donde las trayectorias suelen ser itinerantes, esa declaración cobra todavía más peso.
Valdés explicó que su sueño nunca fue usar otra camiseta. Incluso reveló que, cuando era muy joven y tenía una proyección importante, tuvo acercamientos de equipos europeos. Sin embargo, su deseo era otro: “Si a mí me hubieras preguntado cuál era mi sueño, jugar siempre en Cruz Azul, jugar y retirarme en Cruz Azul”.
La presión, la historia y el peso de la playera de Cruz Azul
En la entrevista, el ex Cruz Azul también dejó claro que jugar en La Máquina no es para cualquiera. Más allá de que en otras ocasiones se ha referido al tema de identidad y exigencia institucional, volvió a remarcar que el club tiene un peso propio dentro del fútbol mexicano.

Humberto Valdés hizo el recorrido completo dentro de la estructura de Cruz Azul: de fuerzas básicas al primer equipo. (GENTILEZA)
“Hablar de Cruz Azul es hablar de mucha historia. El día a día en Cruz Azul es tremendo. La presión es en el día a día: si ganas porque ganaste 1-0 y no metiste tres; si pierdes porque perdiste 1-0; si no quedas campeón… es la urgencia”, marcó. Para él, quien llega al club sabe perfectamente dónde está. Y esa exigencia es parte del ADN cementero.
El mensaje de Beto Valdés a la afición de Cruz Azul
Un momento de la charla tan emocional como contundente fue cuando Valdés recordó recientemente un partido de veteranos ante América, donde sintió el cariño de la gente a pesar de haber tenido una carrera corta en Primera División: “Es bonito cuando te recuerda la gente, es bonito el escuchar que pudiste haber sido el mejor en esa posición”.

Humberto Valdés se dirigió a la afición de Cruz Azul con un emotivo mensaje (Imago7)
Y entonces dejó un mensaje directo para la afición. “Que nunca dejen de creer, que nunca dejen de apoyar, que siempre confíen en que la institución, por historia y por tradición, siempre ha sido un club que apuesta semestre a semestre por tener buenos resultado, por ser campeón, que acompaña al equipo siempre, y que no cambia de equipo, y no hay de que ‘le voy al equipo en España, le voy a uno, le voy al otro’, para mí el mejor equipo del mundo se llama Cruz Azul“.
La historia de Beto Valdés: De la herencia familiar al sueño cumplido
La conexión de Humberto Valdés con Cruz Azul comenzó mucho antes de pisar una cancha profesional. Fue una herencia: “Mi padre siempre fue aficionado a Cruz Azul. Incluso, cuando yo era niño recuerdo bien que me lleva a una final que pierde Cruz Azul contra Pumas en el año 1980, yo tenía 7 años”.
Desde ese momento, el vínculo quedó marcado. Aunque sus orígenes formativos estuvieron en la escuela de América, a los 15 años tomó una decisión que cambió su destino: dejar todo para intentar cumplir el sueño de jugar en Cruz Azul. No fue sencillo. Hubo trabas, negociaciones y tiempos de espera. Pero la convicción pudo más.

Humberto Valdés compartió su recorrido en La Noria con figuras como el Conejo Pérez y Paco Palencia. (GENTILEZA)
A los 16 años llegó a La Noria y el crecimiento fue vertiginoso. En menos de dos años ya hacía fútbol con el primer equipo. Y el momento que todo cementero imagina finalmente llegó.
“Es el sueño de todo niño: primero ser aficionado, después jugar en el equipo de tus sueños, en el equipo de tus amores, y después representarlo, dignificar lo que es la institución de Cruz Azul”, contó emocionado. No era solo debutar. Era honrar una historia.





