El Clausura 2026 entra en su punto más tenso y decisivo, donde cada punto pesa como si fuera de eliminación directa. En ese escenario, Cruz Azul llega envuelto en dudas, arrastrando una racha sin victorias y con un cambio de entrenador reciente que sacudió a La Noria justo antes de la Liguilla.

El empate ante Querétaro volvió a dejar sensaciones preocupantes en La Máquina, que no logra encontrar regularidad ni respuestas futbolísticas. Sin embargo, del otro lado no estará un rival accesible, sino un Necaxa que, aunque ya sin posibilidades de clasificar, atraviesa un gran momento competitivo del torneo.

Los números recientes reflejan una tendencia clara: los Rayos han perdido apenas uno de sus últimos cinco partidos. En ese tramo, logró empates ante rivales de jerarquía como Tigres y Chivas, además de sumar dos victorias convincentes en casa.

Más allá de los resultados, el equipo hidrocálido ha mostrado una evolución en su funcionamiento. Se trata de un conjunto más ordenado, con mayor capacidad para competir y sostener partidos cerrados, algo que no había logrado en el inicio del campeonato.

Un Necaxa sin presión, pero con argumentos para incomodar a Cruz Azul

Liberado de la obligación de clasificar, Necaxa puede convertirse en un rival especialmente peligroso. Sin la carga del resultado, el equipo puede jugar con mayor soltura, apostando por un funcionamiento colectivo que ha ido creciendo en las últimas jornadas.

El duelo ante Necaxa marcará el reencuentro de Lorenzo Faravelli con Cruz Azul (Imago7)

Además, cuenta con nombres capaces de marcar diferencia. El reencuentro de Lorenzo Faravelli ante Cruz Azul añade un condimento especial, mientras que Javier Ruiz llega en un buen momento goleador y Tomás Badaloni representa una amenaza constante en el área.

Cruz Azul, en crisis y obligado a responder

Del lado celeste, la realidad es completamente opuesta. Cruz Azul acumula seis partidos consecutivos sin ganar por Liga MX, con cinco empates y una derrota que evidencian la falta de contundencia y control en los partidos.

La salida de Nicolás Larcamón y la llegada de Joel Huiqui buscan sacudir al equipo en el momento justo, pero también aumentan la incertidumbre sobre el rumbo futbolístico en la antesala de la Liguilla. Aun así, la obligación es clara: ganar para aspirar a mejorar su posición en la tabla y asegurar ventajas clave en la fase final.