En cuestión de días, Cruz Azul pasó de la incertidumbre total a la ilusión desbordada. La salida de Nicolás Larcamón dejó un equipo golpeado, con dudas en el funcionamiento y una racha que parecía comprometer incluso la Liguilla. Sin embargo, en medio del caos apareció Joel Huiqui y, con decisiones puntuales, logró cambiar el rumbo de forma inmediata.

El impacto del nuevo DT se empezó a notar en la cancha, en la actitud del equipo y, sobre todo, en pequeños ajustes que terminaron marcando una gran diferencia. Porque más allá del envión anímico, hubo una determinación táctica que explica gran parte del resurgimiento celeste.

Uno de los movimientos más celebrados por analistas y aficionados fue el cambio de rol de Rodolfo Rotondi. Huiqui dejó atrás su función como carrilero para liberarlo en ataque, ubicándolo como extremo o incluso como mediapunta.

La decisión de Joel Huiqui con Rodolfo Rotondi que revitalizó al argentino. (Imago7)

Emanuel Villa lo explicó con claridad al analizar el funcionamiento del equipo:
Rotondi de volante creo que es mucho más profundo de lo que lo es como carrilero”. La lectura fue compartida por Adrián Esparza, que profundizó: “Es un jugador que se siente mucho más cómodo, sin tanto desgaste en defensa y abarcando mucho más adelante, donde es un jugador muy peligroso”.

El cambio no solo potenció al argentino. También rompió con una de las estructuras más rígidas del ciclo anterior: la línea de cinco. Con una defensa de cuatro, Huiqui logró liberar piezas clave y darle otra dinámica al equipo.

El impacto inmediato en Rotondi: goles, peligro y protagonismo

La transformación de Rotondi no tardó en reflejarse en los números. Cruz Azul pasó de una ofensiva limitada a una versión explosiva, capaz de marcar siete goles en apenas dos partidos. Y en la Liguilla, el argentino volvió a aparecer.

Ante Atlas, en el Estadio Jalisco, aprovechó una serie de rebotes dentro del área para definir con contundencia y abrir el marcador. Una jugada de oportunismo puro, pero también de confianza, de presencia ofensiva, de estar donde antes no estaba. Ese gol no solo significó ventaja en el partido. Confirmó que el nuevo rol le devolvió a Rotondi su esencia.

El movimiento no se limita a un solo jugador. También permitió ordenar mejor el sistema y potenciar otras piezas. Omar Campos, por ejemplo, encontró un contexto ideal para proyectarse desde su perfil natural, mientras que el equipo ganó profundidad y variantes ofensivas.