El nombre de Carlos Peña volvió a causar profunda preocupación en el entorno del futbol mexicano tras la difusión de un nuevo metraje. El exjugador de Cruz Azul reapareció en redes sociales en aparente estado de ebriedad, encendiendo nuevamente los focos rojos entre los aficionados por su deteriorada imagen pública.

En la grabación se observa al ex mediocampista de León y Chivas en el asiento trasero de un vehículo. Visiblemente afectado por el alcohol y tambaleándose, el antiguo seleccionado nacional llevaba una lata de whiskey en la mano mientras intentaba interactuar con las personas que lo acompañaban en el trayecto.

Debido a la falta de coordinación por la bebida, el ‘Gullit’ terminó derramando parte del líquido sobre su ropa. Fue en ese momento cuando soltó una frase que sorprendió a todos y que rápidamente se volvió viral: “Ya no quiero alcohol”, expresó mientras intentaba manipular la lata.

Ante la sorpresa de los presentes, uno de los fanáticos le cuestionó el motivo de sus palabras. Entre risas y con serias dificultades para articular sus ideas con claridad, el ex cementero aclaró que se trataba de una broma: “No es cierto, puro pedo”, contestó ante la cámara que lo estaba filmando.

Segundos después, la gente que viajaba con él le preguntó directamente si deseaba seguir tomando a pesar del estado en el que se encontraba. El ‘Gullit’ respondió con un “ahuevo que sí”, confirmando su intención de continuar bebiendo mientras intentaba acomodarse dentro del coche.

La escena generó una ola de reacciones llenas de tristeza y lamento en las plataformas digitales. Lejos de causar risa entre los internautas, la enorme mayoría de los comentarios expresó un sincero temor por la salud del mundialista en Brasil 2014, quien ya había tenido un episodio a mediados del 2025 y pareciera estar lejos de solucionar.

Gullit Peña había confesado sus problemas en Cruz Azul

En una entrevista con Yosgart Gutiérrez, el ex cementero confesó algo que no estaba del todo claro. “Sacaron un tema que compré cervezas. Hablé con el profe (Caixinha), eran las 12 y le dije: “Si quiere mañana me hace una prueba de antidoping”. Siempre estuve en comunicación con él, siempre iba a su oficina. Él me decía que confiaba en mí, pero todo eso era cansado para él. Pero siempre nos hemos hablado bien, pero todo lo extra mermó nuestra relación”.