Alejandro Castro es un nombre que evoca sentimientos encontrados en la memoria colectiva de la afición cementera. El mediocampista fue una pieza fundamental en la obtención de la Copa MX 2013, rompiendo una larga sequía. Su despliegue físico y disciplina táctica lo convirtieron en un titular indiscutible bajo diversos procesos en Cruz Azul.
Sin embargo, su carrera quedó marcada por la fatídica final de liga del Clausura 2013 ante el Club América. En aquel encuentro, un desvío accidental en un remate de cabeza derivó en el gol del empate rival. Esa falla fortuita en los últimos minutos cambió el destino de un título que parecía sentenciado para el cementero.
A pesar de haber ganado la Concachampions 2014, aquel episodio en el Estadio Azteca lo persiguió mediáticamente durante años, incluso declarando que fue el peor día de su vida. Tras su salida de la institución capitalina, el futbolista buscó nuevos aires en equipos como Pumas y Atlético San Luis. No obstante, nunca logró recuperar el protagonismo que alcanzó durante su etapa celeste.
El alejamiento definitivo de Alejandro Castro tras su retiro
Una vez que decidió colgar los botines de forma profesional, el exjugador optó por un perfil extremadamente bajo. A diferencia de otros referentes de su generación, Alejandro Castro no buscó espacio como analista en televisión. El antiguo dorsal cinco de la institución prefirió distanciarse del ruido que genera el fútbol mexicano.
Su último vínculo oficial con el club fue como integrante del cuerpo técnico de Robert Dante Siboldi. Tras la estrepitosa eliminación ante el conjunto de la UNAM en 2020, el exmediocampista fue despedido del equipo. Desde aquel momento, su paradero profesional y sus proyectos personales se mantienen como una auténtica incógnita para la prensa deportiva.
Hoy en día, el legado de Alejandro Castro en el equipo de la Ciudad de México es recordado con melancolía. Su transición desde la gloria del campeonato hasta el anonimato total refleja la presión del futbol de alto rendimiento, algo que reveló a lo largo del tiempo en varias entrevistas.
En diálogo con Shaggy Martínez, Castro expresó: “Fue mi peor día. He pasado cosas personales bastante complejas, pero ese es el peor día de mi vida, la pasé terrible. Me sentía responsable de haber perdido el juego, entonces fue muy complicado superar eso. Ya después de muchos años, voy a comprar a un Oxxo, viene alguien y me pregunta si era Alejandro Castro, me dio la mano y me dijo: ‘No te preocupes, todos la cagamos’”.
