Cruz Azul necesitaba más que tres puntos. Venía de días cargados de dudas, críticas y un debut con derrota que encendió las alarmas demasiado pronto. En ese contexto, el duelo ante Atlas aparecía como una prueba para el equipo de Nicolás Larcamón, pero también como una oportunidad para empezar a reconstruir confianza.

La victoria llegó y fue contundente en el marcador, con pasajes de buen fútbol y señales alentadoras. Sin embargo, en un club como el cementero, donde la exigencia nunca se negocia, el resultado no alcanza por sí solo. Y así lo dejó claro Javier Alarcón, quien analizó el partido con una mirada cauta, profunda y sin triunfalismos.

Primero, puso el foco en el contexto: Cruz Azul arrastraba una tendencia negativa desde el cierre del Apertura y el tropiezo ante León todavía pesaba. Por eso, más allá del triunfo, llamó a la prudencia y remarcó que hacen falta más pruebas para saber hacia dónde va este equipo.

En su lectura, el fútbol mexicano suele moverse por momentos de euforia y caídas abruptas. Y La Máquina, en ese sentido, todavía no logra despegarse de esa irregularidad que lo viene acompañando.

Aún con la victoria, el aspecto de Cruz Azul que sigue preocupando

No todo fue positivo. Alarcón fue crítico con el arranque del segundo tiempo, un tramo que volvió a mostrar una versión pasiva del equipo. “No me gusta el arranque del segundo tiempo de Cruz Azul. Otra vez esta bipolaridad”, señaló el periodista, al remarcar cómo Atlas salió decidido a jugarse el todo por el todo mientras La Máquina parecía cederle la iniciativa.

Para Alarcón, esta tendencia no nueva. “Hay como esta condescendencia, como esta actitud a la baja de invitar al rival a que venga”, explicó, recordando que se ha repetido con Vicente Sánchez y Martín Anselmi. En ese contexto, las intervenciones de Andrés Gudiño resultaron determinantes, sosteniendo al equipo cuando el partido pudo haber cambiado de rumbo.

Cuando Larcamón movió el banco, Cruz Azul recuperó el control. Atlas perdió intensidad rápidamente y La Máquina volvió a adueñarse de la pelota. Charly Rodríguez asumió el rol de administrador del ritmo y el equipo cerró el partido con mayor serenidad. Ese manejo de los tiempos fue clave para evitar sobresaltos y confirmar una victoria que, por contexto y rival, era esperada.

José Paradela, confianza recuperada y un mediocampo que empieza a encajar

Uno de los puntos más destacados del análisis fue el nuevo rol de José Paradela. Ubicado como media punta, el argentino volvió a sentirse protagonista y recuperó algo que parecía extraviado: la confianza. “Es importante que Paradela recupere la confianza con ese gol. Tenía muchos partidos sin anotar”, subrayó.

José Paradela recuperó ese nivel que Cruz Azul había extrañado en los últimos juegos. (Getty Images)

Alarcón también valoró la forma en que Larcamón distribuyó funciones en el mediocampo. “Ahora Palavecino y el propio Charly Rodríguez se reparten el terreno interior”, explicó, detallando cómo esa convivencia permitió un mejor control del juego. Con Paradela más adelantado y Charly asumiendo la conducción, Cruz Azul encontró tramos de mayor claridad y orden,