En el fútbol profesional, los grandes contratos suelen acaparar la atención. Millones de dólares, fichajes mediáticos y estilos de vida lujosos dominan la conversación actual. Sin embargo, detrás de esas cifras hay historias mucho más humanas, especialmente cuando se trata del primer sueldo, ese momento que marca un antes y un después en la vida de cualquier jugador.
En Cruz Azul, pocos casos representan mejor esa realidad que el de Yosgart Gutiérrez. Un portero que construyó su carrera desde la paciencia, la resiliencia y el compromiso con el equipo, incluso cuando le tocó vivir durante años a la sombra de Jesús Corona.
A pesar de no haber sido siempre protagonista dentro del campo, su figura se volvió fundamental dentro del vestidor. Hoy, ya retirado y vigente en medios y streaming, cada historia que comparte vuelve a conectar con una afición que valora el esfuerzo silencioso tanto como los títulos.
Lo primero que hizo Yosgart Gutiérrez con su sueldo
El salto a Primera División no solo significó cumplir un sueño deportivo, sino también enfrentarse a una nueva realidad económica. Para un joven que venía desde Sinaloa, recibir su primer sueldo como futbolista profesional era algo impensado tiempo atrás.
La cifra, aunque modesta comparada con los salarios actuales, tenía un valor enorme para él. Lejos de pensar en lujos, la primera reacción del ex portero de Cruz Azul fue completamente emocional y familiar.
“Me acuerdo que me dieron, creo que eran 10 mil pesos al mes… Lo primero que hice cuando me pagaron ese sueldo fue hablarle a mis papás. Bien contento yo, la neta, y mi jefe también. Creo que les mandé 5 mil y yo me quedé con los otros 5 mil”, relató, recordando uno de los momentos más importantes de su vida.
La frase del padre de Yosgart que lo marcó en su carrera
Con el dinero ya en sus manos, Yosgart pensó en comprarse algo sencillo: unos zapatos que había visto. Pero antes decidió comentárselo a su padre, sin imaginar que recibiría una respuesta que lo marcaría para siempre.
“Y le digo a mi papá: ‘fíjate que vi unos zapatos muy bonitos’, y me respondió: ‘¿Y qué estás esperando pendejo para comprártelos? ¿Quieres permiso? Si tú ya no vives en la casa’”, contó. Lejos de ser una simple anécdota, esa frase representó un punto de quiebre.
Fue el momento en el que entendió que ya era responsable de su vida, de sus decisiones y de su camino dentro y fuera del fútbol. Esa mentalidad lo acompañaría durante toda su carrera, especialmente en los momentos más difíciles, cuando le tocó esperar su oportunidad desde el banquillo.
