La relación comercial entre Cruz Azul y Chivas vive un momento de gran dinamismo y entendimiento mutuo. Recientemente, el traspaso de Ángel Sepúlveda a las filas del Rebaño Sagrado confirmó que ambas directivas hablan el mismo idioma. Tras un paso goleador por la capital, el delantero se integró al esquema tapatío en una operación de alto impacto.
Este movimiento no es aislado, sino que sigue la estela de lo ocurrido hace exactamente un año en el mercado. En aquel momento, fue Jesús Orozco Chiquete quien tomó el puente aéreo hacia La Máquina en una transferencia histórica. Ahora, el cementero y su contraparte vuelven a sentarse a la mesa para delinear el futuro de una nueva pieza.
La noticia del día es el acuerdo total para el traspaso de Ariel Castro, surgido del cuadro rojiblanco. El trato se cerró bajo un esquema de copropiedad, donde el celeste adquiere el 50% de la carta del joven futbolista. Por su parte, Chivas conserva la otra mitad, asegurando así beneficios económicos ante una posible venta futura.

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Los detalles de la operación fueron adelantados por el periodista Jon Barbon a través de su cuenta oficial en la red social X. Según la información difundida, la directiva de Guadalajara incluyó una cláusula de recompra preferencial para proteger su patrimonio deportivo. Este movimiento estratégico busca potenciar al jugador sin que la institución pierda el control total de sus derechos.
¿Quién es Ariel Castro?
El protagonista es una de las joyas más brillantes que ha dado la cantera tapatía. Castro se ha consolidado como un volante mixto con llegada, destacando por su gran visión de juego y capacidad de distribución. Su salida representa un paso fundamental en su carrera, aunque de momento jugará en la Sub-21.

Castro se sumará a La Máquina Celeste.
El movimiento se entiende como una apuesta de desarrollo para un elemento que ya pedía minutos en la máxima categoría. Con la negociación finalizada, solo resta la comunicación oficial por parte de los clubes para dar por hecho el arribo a Ciudad de México. Además, Gerardo González reveló que este movimiento contó con el visto bueno de Nicolás Larcamón.





