Richard Núñez llegó procedente del Atlético de Madrid y fue considerado como el fichaje ‘bomba’ de Cruz Azul. Las expectativas fueron complidas cuando en su debut logró anotar un póker de goles y se ganaba, además de la admiración de toda la afición, el apodo de Súper Richard. Después vendría la cuesta abajo que lo hizo salir, volver, y al final terminar en el América, pero el uruguayo lo tiene claro: “Mi amor es por Cruz Azul”.
“Uno tiene que agradecer al primero que se interesa por uno. El Cruz Azul confió en mí en ese momento en el que no estaba jugando en España… Mi amor es por Cruz Azul”, comentó Núñez en una entrevista con Fox Sports.
Después de ese debut soñado, Núñez no volvería a marcar el resto del campeonato. De allí fue cedido al Pachuca, equipo al que llevaría al campeonato gracias a un penalti que convirtió en la final de aquel certamen en el 2005. En su vuelta a La Noria, las lesiones y la poca confianza lastraron su idea de triunfar en La Máquina.

“El día que quedamos fuera de liguilla, volviendo de Cancún que jugamos con Atlante, en el aeropuerto me dijo (Sergio Markarián) muy claro: ‘Si no juegas de cuarto volante, conmigo no juegas’. Fue muy claro… Le dije que si era así, que iba a buscar la salida”, confesó.
Tras esa “amenaza”, Núñez pondría rumbo al América por pedido expreso del entrenador americanista de aquel entonces, Daniel Brailovsky, quien sería cesado del cargo a tan solo dos meses de la llegada del delantero uruguayo.
“Siempre sorprende cuando se va un técnico a la cuarta fecha… un técnico que gana un Interliga de atrás (remontando) y echan un técnico de esa manera, siempre es difícil”, apuntó.
A pesar de ser campeón con Pachuca, y de las pocas oportunidades que disfrutó en Cruz Azul, el charrúa sigue arrepentido de haber llegado al Nido y confiesa su amor por los celestes. “Tomé una decisión al momento y ahora me arrepiento. No tenía donde jugar y por eso decidí así. Pero siempre quise quedarme en Cruz Azul”, remató.





