Cruz Azul no solo volvió a ganar y ser protagonista en la Liga MX. Volvió a creer. Y, quizás más importante todavía, volvió a ser creíble. Tras la conquista de la Décima y la consolidación de un proyecto que hoy luce estable, el club cementero atraviesa un momento que trasciende lo deportivo.
La reelección de Víctor Velázquez como presidente terminó de reforzar esa sensación de rumbo claro. Ya no hay giros bruscos ni decisiones improvisadas. Hoy, en La Noria, todo parece responder a una misma idea. Y en ese nuevo escenario, hay algo que empezó a cambiar de manera silenciosa, pero contundente: la percepción externa.

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Javier Alarcón destaca el cambio de mirada hacia Cruz Azul
Durante años, Cruz Azul fue un club tan grande como impredecible. La historia, el peso institucional y el respaldo económico estaban fuera de discusión. Pero había un factor que generaba ruido en el entorno del futbol mexicano. El propio Javier Alarcón lo explicó con claridad al recordar cómo se veía al club tiempo atrás.
“Creo que lo más valioso es que ahora todo el mundo quiere estar en Cruz Azul. Yo recuerdo que había unos años en los que, por el ambiente, por las cosas extrañas, por el nivel futbolístico, se decía ‘sí, Cruz Azul, institución grandísima, pagan bien’… pero decías ‘me voy a meter en una inercia que no es clara’”, expresó.
Hoy, el escenario es completamente distinto. Y Alarcón no dudó en marcarlo con una afirmación que refleja el momento actual del club. “Y hoy todo el mundo quiere ir a Cruz Azul, lo que me parece fantástico”, sentenció. Es el reflejo de un cambio estructural que impacta directamente en el mercado, en la percepción de los jugadores y en la competitividad del equipo. Cruz Azul dejó de ser una apuesta incierta para convertirse en un proyecto confiable.
Iván Alonso, la pieza clave detrás del nuevo rumbo
Detrás de este giro aparece una figura que empieza a ganar cada vez más peso: Iván Alonso. Su gestión no solo ha sido respaldada por resultados, sino también por voces autorizadas dentro del entorno cementero como Emanuel Villa, La filosofía de Alonso, centrada en perfiles, estructura y planificación, terminó por ordenar un club que durante años vivió en constante cambio. Y eso, inevitablemente, se traduce en confianza.
Pero el cambio de percepción no se sostiene solo en el presente. También se proyecta hacia el futuro. Desde la dirigencia, el mensaje ha sido claro: la Décima no es un techo, sino un punto de partida. El propio Alonso lo dejó en evidencia al hablar de la exigencia interna tras el título, evitando “caer en el abismo de creer que ya se consiguió todo”.
Esa mentalidad conecta directamente con otra idea que también circula en el entorno cementero: la posibilidad de construir un equipo de época. Incluso el propio Alarcón ya había deslizado ese concepto al hablar de una potencial “dinastía”, apoyada en una base joven, una estructura sólida y decisiones dirigenciales firmes.





