A lo largo de la historia hay varios futbolistas que dejaron una huella en la Liga MX, pero no son demasiados los que lograron trascender generaciones. Uno de los jugadores más icónicos del futbol mexicano en los últimos 20 años es Gabriel Pereyra, quien marcó sensación con su particular festejo. El delantero se convirtió en una estrella con la playera de Cruz Azul, pero recién pudo levantar un título de liga en Atlante.
La realidad es que el Místico quedó grabado en la cabeza de los aficionados cementeros como uno de los mejores futbolistas que pasaron por la institución en las últimas décadas. Junto a Chelito Delgado y Kikín Fonseca, Pereyra compuso uno de los ataques más feroces que tuvo La Máquina desde el inicio del siglo. Si bien no logró romper con la sequía del título, se ganó un lugar importante en el corazón del público.

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Y es que el Místico Pereyra generó un movimiento de masas con su icónico festejo con la máscara de lucha libre. La primera vez que la utilizó fue en la goleada contra el Pumas de Hugo Sánchez; a partir de allí, la afición siempre quería que marcara el argentino para acompañarlo en la celebración. En esta entrevista con Vamos Azul, Gabriel Pereyra contó a detalle cómo surgió la idea del festejo, quién le llevó la máscara al campo y cómo lo afectó la prohibición que impuso la Liga MX.

Místico Pereyra reveló cómo nació su icónico festejo con la máscara (Jam Media)
La historia detrás del icónico festejo del Místico Pereyra en Cruz Azul
Después de ser campeón con River Plate, Gabriel Pereyra llegó a Cruz Azul como una estrella tras recibir el aval de Rubén Romano. Luego de varias semanas en México, el futbolista fue invitado a elegir qué le gustaría conocer del país en más profundidad: “Me dieron a elegir si quería ver el centro de la ciudad o ir a las pirámides, pero me dijeron que el tráfico prácticamente no te dejaba llegar. Entonces, fui a ver un evento de lucha libre, un lugar muy lindo; ahí fue donde conocí muchos luchadores, que tienen una calidad humana muy importante”.
“En eso se acerca un joven luchador, tenía 24 años en ese momento, estaba luchando las preliminares… era el Místico. Me gustó mucho lo que hacía y me regaló su máscara; eso fue un viernes en la Arena México, nosotros jugábamos el domingo contra Pumas, que era el clásico y el bicampeón de Hugo Sánchez. Ganábamos 5 a 0, me tocó hacer un gol y es ahí donde saco la máscara por primera vez”, agregó en el relato.

Místico Pereyra reveló cómo nació su icónico festejo con la máscara (Jam Media)
Además, reveló: “Mis compañeros no sabían nada, el que sí sabía era Chuchito, el utilero, lo tenía todo preparado. Le dije que la lleve junto a las pertenencias del área médica, y que se acerque a dármela cuando metiera el gol. Cuando anoté, él vino corriendo para dármela. Ganarle a un equipo tan importante y por goleada… estaba festejando el triunfo”.
“Causó sensación porque a través de eso, el Místico se hizo muy conocido y aceleró el proceso de convertirse en el mejor luchador de México; tarde o temprano lo iba a lograr igualmente. En ese momento generó una hermandad entre el futbol y la lucha, dos cosas muy populares en el país. Después llegamos al estadio para el siguiente partido, y en los alrededores de la Plaza de Toros, estaban todos vendiendo la máscara, fue llamativo”, finalizó Pereyra en su relato.
La postura de Místico Pereyra tras la prohibición del festejo
Por cuestiones de imágen de la liga, se determinó que esta clase de festejos iban a ser penados con una amonestación y una multa económica. Sin embargo, esto no detuvo al Místico de seguir haciendo su magia: “Arturo Yamasaki fue el que decidió darle un corte final, pero no repercutió mucho porque después me tocó ir a Puebla y el Chelito me dijo: ‘Yo pago las multas, vos seguí sacando la máscara’. Entonces nada, tenía que cuidarme de la segunda amarilla”.
Asimismo, también confesó: “Entiendo que los festejos excesivos, con publicidad o religiosos se pueden malinterpretar, pero yo celebraba siempre con mi gente, nunca ofendiendo a los rivales. De hecho, me pasaba que a veces los rivales me decían que querían ganar, pero 3 a 1 para que haga un gol y saque la máscara. Generaba algo diferente en la gente. “





