En la memoria colectiva de Cruz Azul, los años ’90 ocupan un lugar especial. Fue una época de figuras, de carácter y de un vestuario que, con el paso del tiempo, se convirtió en sinónimo de identidad cementera. Hoy, décadas después, esas historias siguen vivas en la voz de sus protagonistas.
En una entrevista exclusiva con Vamos Azul, Julio Zamora abrió el baúl de los recuerdos y repasó detalles íntimos de aquel equipo que marcó época. Desde la convivencia en el vestidor hasta las conexiones dentro del campo, el exdelantero dejó reflexiones que conectan directamente con la nostalgia de la afición.
Lejos de los egos que podrían suponerse en un plantel lleno de nombres importantes, Zamora recordó un grupo unido, sin conflictos y con una convivencia ejemplar. La presencia de referentes como Carlos Hermosillo, Héctor Esparza, Pedro Duana y los porteros que marcaron época formaban una base sólida dentro y fuera de la cancha.

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“Era un vestuario sencillo, donde te trataban bien”, explicó, dejando en claro que el éxito no solo pasaba por lo futbolístico, sino también por la armonía interna. Esa unión fue clave para construir un equipo competitivo que dejó huella en el club.
La figura que más sorprendió a Julio Zamora en Cruz Azul
Cuando se trata del jugador que más lo sorprendió desde lo futbolístico, el nombre abre el debate entre los aficionados. Zamora no dudó en elegir a Víctor Ruiz. Lo definió como un futbolista distinto, con una calidad técnica que lo hacía especial cada vez que tocaba el balón.

Víctor Ruiz fue destacado por el Negro Zamora en Cruz Azul (Twitter Datos Cruz Azul)
“Vos le dabas la pelota y tenía un destino distinto, te la daba en lugares especiales”, explicó, destacando su capacidad para generar jugadas únicas y encontrar espacios donde otros no veían nada. Una declaración que revaloriza a un jugador que quizás no siempre aparece en los primeros recuerdos, pero que dejó una impresión profunda en quienes compartieron cancha con él.
La sociedad inolvidable con Carlos Hermosillo
Si hay una conexión que quedó grabada en la historia de Cruz Azul, es la que formaron Julio Zamora y Carlos Hermosillo. Más que compañeros, construyeron una sociedad que trascendió el tiempo. El Negro lo describió con una frase que resume todo: “no necesitaba mirarlo para saber dónde estaba“.
Esa química no fue casualidad, sino el resultado de horas compartidas en concentraciones, charlas constantes y una idea de juego clara. “Yo le decía: vos andá al área que yo tiro el centro”, recordó. Esa simpleza se transformó en efectividad. Para Zamora, el Grandote no solo era un goleador, sino un delantero con una técnica subestimada, capaz de hacer cosas que pocos podían.

Julo Zamora y Carlos Hermosillo, una sociedad que valió títulos de goleo para el Grandote (Twitter)
“Nos hablábamos mucho y la verdad que por ahí la gente pensaba en ese momento que a Carlos técnicamente le costaba, y vos sabés que Carlos técnicamente era un destacado porque hacía cosas que ningún otro centro delantero lo hacía. Te daba pases precisos, definía como ninguno“, remarcó. De hecho, fue contundente: el mejor compañero que tuvo en su carrera como delantero fue Carlos Hermosillo.





